PASA LA VIDA

Juan Luis / Pavón / Jlpavon@ Diariodesevilla.es

El Vampiro de Sevilla

AL catálogo de mitos sevillanos (El Burlador de Sevilla como Don Juan, El Barbero de Sevilla como Fígaro, Carmen la cigarrera como mujer libérrima y temperamental) hay que añadirle el Vampiro de Sevilla. Empecé a sospechar de su existencia cuando se catalogó la colonia de ejemplares del nóctulo gigante, el murciélago que reina en los jardines del Alcázar. Los indicios crecen con la película RH +, El vampiro de Sevilla, galardonada en el Festival de Cine Fantástico de Toronto (Canadá). Se cumple con ella una constante histórica: su creador no es sevillano. Antonio Zurera es hijo predilecto de Aguilar de la Frontera (Córdoba).

Zurera, que participó en la elaboración del Quijote en dibujos animados para TVE (y quiere retomar el mito cervantino para llevar a la pantalla sus aventuras y desventuras), abandera el incipiente sector de la animación que se está impulsando desde Córdoba. Y ha vampirizado a Sevilla a través del personaje de Don Manuel Malasangre, el Vampiro Alegre, patriarca de una familia de vampiros sevillanos que intenta volver sin éxito a su tierra natal tras trabajar durante 500 años en un castillo alemán. Compran por internet un castillo en Sevilla. Pero todo se trompica y al final acaban buscándose la vida en Nueva York, donde descubren que también hay especulación inmobiliaria, pero donde es más fácil subsistir incluso como vampiro que ayuda a un extraterrestre a evitar que derriben la Estatua de la Libertad para que no den un pelotazo con su escaso suelo.

Los vampiros sevillanos catalogados como tales necesitan emigrar. El nóctulo gigante del Alcázar es capaz de volar hasta el entorno de Doñana para cazar, y volver esa misma noche a su nido en el Alcázar. El vampiro de Zurera está más en tierra extraña que el emigrante de Valderrama. Cómo serán de eficaces en Sevilla los que viven de la sangre de los demás, que ni los vampiros se atreven con ellos.

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