Desde mi córner

Luis Carlos Peris

Vivos en Europa, cuidado con la Liga

CONFIRMADA la obtención de salvoconductos para proseguir la andadura continental, Sevilla y Betis los obtuvieron sin brillo, con más sordina de la deseable. Ambos estarán en el bombo uefo a mediados de mes y eso es para darse por satisfechos, pero aunque lograron el pasaporte a dieciseisavos con antelación, el análisis de lo ocurrido antier noche desvela que no es del todo clara la orina de uno y bastante oscurita la del otro.

El Sevilla mostró su cara habitual del curso para demostrar una vez más que lo suyo es el derbi y poco más. Posiblemente, el equipo de Unai pelearía con fundamento por meterse en la Liga de los potentados si se comportase siempre como se comporta cuando olisquea Betis. Empezó fulgurante ante los modestos lusos del Estoril para ir diluyéndose como se diluye el azucarillo en un vaso de agua. Y tanto se diluyó que sobre la campana definitiva se dejó empatar.

Pero el problema del Sevilla es de pronóstico leve si lo comparamos con el divorcio que el Betis tiene con el gol. En Lyon tuvo un comportamiento correcto hasta la zona de tres cuartos rival... o antes aún. El equipo hilvanaba fútbol, pero en cuanto atravesaba la línea ecuatorial parecía que el campo se le empinaba hasta convertirse en una pared que le hacía ir cuesta arriba. Y, claro, con un gol que reciba, la derrota puede considerarse que está más que asegurada.

Dicho lo dicho, la Liga asoma la oreja y si al Sevilla le urge ganar en Los Cármenes, no digamos cómo le llega la cosa al Betis. Será con ese Rayo convertido en bestia negra desde que Mel adiestra a los verdiblancos y con la tremenda espada de la falta de gol pendiendo sobre su nuca. Los deberes continentales se han cumplido, pero la Liga es la Liga y si el Sevilla debe comportarse como si siempre amaneciese derbi, el Betis sabe que sin gol no es posible la supervivencia.

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