cuchillo sin filo

Francisco Correal

Vuelve el fútbol

ANA Pastor ha sido la primera periodista española que entrevista al presidente iraní Ahmanideyad. El otro día, en Radio Nacional, le ponderaban ese alarde profesional y preguntaban a la reportera que una vez conseguido ese logro a qué personaje le gustaría entrevistar. Sin dudarlo contestó que a Mourinho. No me extraña. En tiempos inclinados a lo contrario, es de los pocos que dicen lo que piensa. Lo que intelectualmente tiene su miga, porque hoy por hoy es más importante ser entrenador del Real Madrid que presidente de Irán.

El Evangelio nos invita a hacer lo que nos digan los escribas, pero no a hacer lo que ellos hacen porque nunca hacen lo que dicen. No voy a ser yo quien proponga beatificar a Jose Mourinho, pero tampoco moveré un ápice par demonizarlo. Su dialéctica es equidistante entre la grosería de Clemente y la cursilería de Valdano. Con las formas de Bilardo, defiende el fondo de Menotti. Encarna una tercera vía de Tirso entre Quevedos y Góngoras, entre vociferios y nenúfares. Gracias a la juez Purificación Pujol hay Liga este fin de semana y hay por tanto Mourinho.

El Real Madrid es la encarnación del sueño ibérico de Saramago. Tiene más portugueses que españoles: a la presencia de Cristiano Ronaldo, Pepe y Carvalho en el once añade el carisma de Mourinho en el banquillo. Pepe, Carvalho. La defensa soñada por Manuel Vázquez Montalbán, blaugrana comunista y futbolero sin complejos que en el pabellón de Cataluña de la Expo, con el calcetín de Tapiès en la portada, soñaba como aficionado con que algún día el Barcelona fichara a Butragueño.

El antimadridismo se escuda en el madridismo ñoño y antediluviano para argumentar que Mourinho no es un entrenador para un equipo señor. Señorito, que diría Gracita Morales. Es el único técnico que sin tener 50 años (Setúbal, 1963), ha formado parte de cuatro de los ocho equipos que disputan los cuartos de final de la Copa de Europa: entrenó a Chelsea, Inter y ahora al Madrid y fue intérprete y ayudante de Bobby Robson en el Barcelona. Dicen que no es madridista. Me recuerda la broma que Sábato gastaba a cuenta del europeísmo de muchos bonaerenses. Una enfermedad de la que estaban libres los europeos.

Amparo Rubiales me ha mandado una foto que se hizo en Madrid con Jorge Valdano en la firma de un convenio de colaboración solidaria. La foto que vale hoy es con Mourinho. Como España en el Mundial, Portugal mitiga los estragos de la crisis con el fútbol. Tiene tres equipos en la recta final de la Europa Liga: Benfica, Oporto, Sporting de Braga, este último con un estadio diseñado por el último Pritzker de arquitectura, Eduardo Souto de Moura.

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