Crónica personal

Pilar / cernuda /

El aburrimiento

RAJOY no es de grandes titulares, pero de vez en cuando se saca de la manga alguna frase que merece estar en cuadro de honor: "Aspiro a gestionar el aburrimiento", para añadir después: "Aspiro a gestionar el aburrimiento y la prosperidad".

Lo dijo el presidente en la copa que ofreció el Gobierno en Moncloa. Y hay que señalar que era la copa de gobierno porque por razones de austeridad, o de control de gasto, decidió el equipo del presidente que con esa copa navideña, a la que asistieron los ministros que se encontraban en Madrid, se unificaban las habituales copas en todos y cada uno de los ministerios. Una excelente oportunidad para que los periodistas pudieran cambiar impresiones, de forma relajada, con los miembros del Gobierno.

Rajoy aspira a gestionar el aburrimiento. En una palabra: el presidente del Gobierno está deseando que se acaben los sobresaltos actuales, que se acabe el romper sistemáticamente su programa electoral, que finalice de una vez esta situación en la que día sí y día también toma decisiones que provocan auténtica conmoción en los ciudadanos que no saben cómo paliar la angustia de ver no ya que es imposible llegar a fin de mes, sino imposible llegar al día 10 de cada mes. Mariano Rajoy quiere aburrirse con el aburrimiento de los ciudadanos españoles que, solucionados sus problemas más acuciantes, desean que llegue el momento de no tener ganas ni de pensar, sólo de disfrutar del sosiego de una vida sin sobresaltos.

Para que llegue ese día aún faltan meses, y ojalá no sean años. El presidente del Gobierno no hace pronósticos porque siempre ha sido amigo de la prudencia, pero se le nota de lejos que está deseando que se calmen las aguas de una vez y pueda navegar sin la necesidad de ir sorteando tormentas que parecen no tener fin.

No hace falta tener dotes adivinatorias para saber cuáles son sus prioridades en este momento: la economía, el futuro de Europa -tan vinculado al futuro de España- y la situación de Cataluña. Cualquiera de esos asuntos quita el sueño al gobernante más audaz, más seguro de sí mismo. No por su propia tranquilidad, sino porque un buen gobernante busca la tranquilidad y el bienestar de los ciudadanos de su país.

Se entiende, por tanto, que Mariano Rajoy esté deseando que llegue el momento de haber resuelto los problemas más acuciantes, el tiempo del aburrimiento.

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