Las dos orillas

José Joaquín León

El aparato de Rajoy

EN estos momentos del partido, para bien o para mal, a Rajoy le está fallando el aparato. No es normal que a su edad le ocurran estas cosas. El líder del PP parecía que tenía controlada la situación, al modo de los presidentes de clubes de fútbol, que suelen decir: "hemos ganado", cuando se clasifican para la Champions, y "habéis perdido", cuando se van a Segunda. En este caso, Mariano tenía claro que no era él quien había perdido las últimas elecciones, sino los otros, incluso Aznar, que siempre está por ahí. Y se puso manos a la obra, dispuesto a renovar todo lo renovable, siempre que no fuera él mismo.

A decir verdad, en ese empeño, Mariano Rajoy empezaba a convencernos. "Este hombre parece que va en serio", llegamos a pensar, viendo que le daba cancha a gente apenas conocida, con Soraya por bandera. Pero las mujeres del PP tienen mucho poderío, siempre han sido muy suyas, y entre Esperanza Aguirre y María San Gil le han hecho una pinza de padre y muy señor mío, con la que le han dado la picadura del escorpión en pleno aparato.

En cuanto se sugirió que Alberto Ruiz-Gallardón podía ser el tapado, y en cuanto Mariano reconoció que contaba mucho con él, los del aparato se pusieron manos a la obra. De una u otra forma, ha quedado muy claro que José María Aznar y su señora esposa, Ana Botella, están bastante cabreados con Rajoy, al que puso en ese cargo el propio don José María, haciendo oídos sordos a quienes pensaban que Rodrigo Rato era mucho más listo y brillante. Suele pasar en esos oficios, que primero ponen a uno para fastidiar al más inteligente, y después se arrepienten cuando ya es tarde. El señor Aznar se arrepiente ahora, mientras Rodrigo Rato no se sabe muy a lo que juega, quizá a que la breva se caiga del árbol por su propio peso y el aparato del partido ponga la cabeza de Rajoy en bandeja. Mientras tanto, Mayor Oreja, que era el tercero en discordia para el liderazgo del PP, se mantiene astutamente en la sombra del árbol, viendo los vuelos de la gaviota, utilizando a María San Gil para que le haga el trabajo y quede claro que a Rajoy le falla su aparato de manera lamentable.

Cuando esto ocurría en el PSOE se llamaba debate interno. Cuando pasa en el PP se llama crisis galopante. Y se utiliza como aconseja el libro de normas: abriendo las portadas de los periódicos, los informativos radiofónicos y los telediarios. A Zapatero se lo están poniendo mejor imposible, aunque faltan cuatro años para las siguientes elecciones generales, y esta cruz de la crisis sólo la debe cargar el PP hasta que pase el congreso de Valencia. Rajoy, mientras tanto, ve pasar manifestantes que piden su cabeza por la calle Génova, y se acuerda de la madre que parió al aparato.

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