hoja de ruta

Ignacio Martínez

Estado del bienestar

HA dicho Rajoy que en el futuro tendremos el Estado del bienestar que podamos permitirnos y se le ha echado encima Rubalcaba. Con ironía marca de la casa ha declinado el verbo podar, para llegar a la conclusión de que la agenda oculta del PP incluye recortes en sanidad, educación y política social. Pero la frase del líder popular es de Perogrullo y su único defecto es que está incompleta. Ningún país, empresa o familia debería tener algo que no pudiera pagarse. O sí. Podrían entramparse hasta más de tres veces el producto bruto nacional, como hemos hecho los españoles en los locos años 2000. Hemos vivido tan por encima de nuestras posibilidades, que hemos inventado chistes para explicarlo: ¿A usted cómo le gustaría vivir? Como vivo, pero pudiendo.

El problema ahora es de dónde recortar. El PP de Cospedal desembarca en el Gobierno de Castilla-la Mancha con el cuchillo entre los dientes. Dicen que la hacienda regional está en bancarrota, que van a cerrar tres de cada cuatro empresas públicas de la comunidad, en las que hay hasta 3.000 enchufados del PSOE, que van a reducir consejeros, directores generales y asesores, con lo que van a ahorrar una barbaridad. Estupendo, pero los campeones del 22-M no cuentan toda la verdad: que administraciones paralelas tienen todos los gobiernos regionales, de todos los signos políticos. Todos.

Y despilfarro ha habido en todas partes. Sin ir más lejos, el récord nacional de deuda lo tiene el Gobierno popular de Valencia, con un 16% de su producto regional; el triple en términos absolutos que en Castilla-La Mancha. Puestos a dar ejemplo, podrían haber hecho ellos mismos en el pasado lo que ahora prometen para el futuro. Pero los hay más osados. El nuevo alcalde popular de Estepona se dispone a quitarle el sueldo a la oposición, para ahorrar. Ha dicho que va a eliminar todas sus retribuciones.

Así los anula: eliminar las asignaciones a los concejales de la oposición es gobernar a placer. Si sólo pueden dedicar su tiempo libre a las tareas municipales, difícilmente estarán encima de los temas. Y los alcaldes tienen a todos los funcionarios a su disposición para pedirles informes y estudios, mientras que la oposición necesita algunos técnicos propios para la misma tarea. El nuevo alcalde esteponero no se ha enterado de las consignas que Arenas repite sin cesar: prudencia, humildad, discreción. Mal estrena su mayoría absoluta.

Pero lo peor de la frase de Rajoy es lo que le falta. Podía haber dicho que en el futuro tendremos el Estado del bienestar que queramos. Bastaría con subir los impuestos al nivel de Dinamarca, con tipos marginales máximos para el IRPF casi 20 puntos por encima de los españoles, para permitirnos otro Estado del bienestar. Hay mucho truco en estos prolegómenos de las elecciones generales.

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