crónicas levantiscas

Juan Manuel Marqués Perales

El bucle de Wert

LA escuela pedagógica de José Ignacio Wert estaría más cerca de la de Torquemada que de la de Tomás Moro, pero comienzo a dudar sobre las causas y remedios científicos de su reforma. Al sistema educativo español le hace falta un repellado, porque es necesario mejorar los rendimientos de los alumnos y encumbrar la figura del docente, pero la tasa de abandono escolar, siendo alta, es más baja que la de paro juvenil. La clase media española es fundamentalmente meritocrática: ni recibió favores ni herencias, trabajó o estudió, e hizo que sus hijos estudiarán aún más, pero miles de universitarios salen de España a la vez que mengua este amplio estrato social que comenzó a fraguarse en los años del desarrollismo de los lópeces. El fruto del esfuerzo reclamado parece que ya no se encuentra en este país. Otra paradoja de la austeridad. Wert, que quiere parecer tan bruto como Corcuera y que se autodefine como un toro bravo, es un alquimista de las encuestas y de las querencias de la opinión pública, y su reforma y sus formas le están dando al electorado reaccionario lo que éste quiere oír. Su reforma es un compendio de intenciones educativas, posicionamientos ideológicos y maniobras partidistas. Wert es mucho más inteligente que la antítesis que quiere representar, y desgraciadamente está manoseando algo tan sagrado como la educación.

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