Las dos orillas

José Joaquín León

El cambio sin cambiar

PATXI López ha conseguido tres logros muy importantes con su toma de posesión: ser el primer lehendakari no nacionalista vasco, retirar de la circulación política a Ibarretxe el del referéndum, y dejar en evidencia a Andalucía.

-¿Y cómo ha dejado en evidencia a Andalucía? ¡Si él es de los suyos!

Pues por eso, porque los suyos están gobernando aquí desde que se restauró la democracia. Andalucía es ya la única de las cuatro nacionalidades históricas donde no ha existido alternancia política en las tres últimas décadas. No se olvide que con Franco fueron 40 años de paz, según decían los fachas, y con el PSOE en la Junta ya llevamos 30. Y desde Plácido Fernández Viagas a nuestros días han gobernado Rafael Escuredo, José Rodríguez de la Borbolla, Manuel Chaves (éste durante 19 años) y ahora José Antonio Griñán. Eso sí, a todos los han elegido, menos al último, así que es totalmente legítimo y democrático. Pero da el cante.

En tres de las cuatro nacionalidades históricas ha existido ya alternancia en el poder. En Cataluña, cuando estaba Jordi Pujol, parecía imposible que CiU dejara de gobernar. La esencia de los nacionalistas catalanes era trajinar con el poder para mantenerse y sacar lo máximo posible. Hasta que llegó Pasqual Maragall con su pacto tripartito anti CiU. En el País Vasco todavía era más difícil, porque el PNV se considera el dueño de Euskadi, ni más ni menos. Ha sido necesario algo que es imposible en el resto de España: un pacto de socialistas y populares. Pero hasta esto se ha conseguido, con tal de lograr el cambio. Y en Galicia, que era un feudo tradicional de Fraga, también hubo alternancia, aunque haya durado poco. A sus años, don Manuel fue retirado por el pacto de Emilio Pérez Touriño con el BNG. Un acuerdo con poco glamour, pero justificado en su día por la necesidad de un cambio.

En otras comunidades de buen ver, como Madrid y el País Valenciano, donde ahora gobierna el PP, también estuvieron los otros en el poder. Y en las islas Canarias y Baleares han experimentado y padecido todo tipo de gobiernos y coaliciones. Andalucía es la única nacionalidad histórica donde no se conoce un cambio. Y ésta no es una característica propia de las comunidades con más nivel económico, sino de las regiones más pobres y deprimidas.

-Se nota que el pobre sólo aspira a quedarse como está. Aunque sea parado. ¡Por lo que pueda pasar! ¡Virgencita mía!

Pero de vez en cuando hay que aparentar como que se cambia, para que no se note demasiado. Y eso es lo que ha practicado el PSOE de Andalucía: el cambio sin cambiar. Sustituyeron a Chaves por Griñán para que parezca distinto, mientras todo sigue igual y mandan los mismos, menos Zarrías y sus amigos, para disimular.

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