La ventana

Luis Carlos Peris

La ciudad de las personas y de los patos

SEVILLA iba a proyectarse como la ciudad de las personas y camino lleva de serlo también de los patos o de cualquier tipo de ave acuática. Y es que estas lluvias tan tardías como intensas han contribuido decisivamente a descubrir otra faceta de la ciudad que andaba emboscada por la cosa de la sequía, la de que el zafarrancho de obras sufrido se remató de tal forma que el paisaje se ha convertido en lacustre. Impresionante la gymkhana que hay que superar en cualquier punto de la ciudad para llegar con bien a destino. Charcos por todas partes, como si los suelos los hubiese nivelado un majareta, mayormente en los lugares más decisivos a la hora de trazar un itinerario. Vados para inválidos inundados, pasos de peatones pidiendo piragua, lagos considerables por ausencia de vertientes, una barbaridad de sinrazones que han convertido a Sevilla en una Venecia de atrezzo, en una auténtica majaretá.

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