Las dor orillas

José Joaquín León

La ciudad del público

CON tres partidos internacionales como el España-Inglaterra sería necesario duplicar la producción de Cruzcampo. ¡Esto sí que es la fiesta de la cerveza, en versión hispalense! Con el partido amistoso más visto de los últimos años en televisión, con el lleno y el ambientazo que registró el Sánchez Pizjuán, con el colorido y el gamberreo contenido que hubo desde los aledaños de la Catedral hasta Nervión, quedó claro que Sevilla, además de ser la ciudad de las personas, los animales y las cosas, es la ciudad del público.

El retorno de la selección de Xavi, Iniesta, Villa & cía, ahora como campeona de Europa, ha permitido que se recupere nuestro protagonismo como espectadores de lo que haga falta. En ninguna ciudad tiene España ese apoyo incondicional. El jugador número 12 está siempre dispuesto, aunque no convoquen a ningún futbolista del Sevilla y se lesione el único del Betis. Porque lo esencial, en la ciudad del público, es mirar. El alcalde Monteseirín lo sabe, y bien que se aprovecha de que miren las curiosidades que se le ocurren en la Alameda o la Encarnación, mientras Zoido visita todos los barrios para buscar defectos.

Nuestro jugador número 12 necesita distracciones. Como no se puede organizar una Exposición Universal todos los años, que sería lo suyo, hay que buscar continuos alicientes. Por eso, no basta con partidos amistosos, sino que queremos los encuentros oficiales de competición, y el Mundial de España/Portugal, y el de baloncesto para construir ese pabellón multiusos que nos han prometido. En estos eventos siempre hay que construir algo, aunque después no sirva para nada, como ese Estadio Olímpico donde nunca hubo Juegos ni juega nadie. Pero seguro que alguien ganará en esa refriega.

En la ciudad del público todo se ve con buenos ojos. Y siempre queremos más. ¿El jugador número 12 demanda que le amplíen la carrera oficial? Pues el alcalde intentará que entren al menos unos 50.000 espectadores, sin poner gradas supletorias, sino con la tribuna de los pobres de Rosamar. Así habrá más público para aplaudir a rabiar cuando los pasos se luzcan bajo las catenarias.

El jugador número 12 quiere que se amplíe todo: la Feria de abril, los Corpus de barrios, las carrozas de los Reyes Magos, los nuevos hoteles, los aparcamientos subterráneos, los carriles bici, las líneas del Metro, el recorrido del tranvía… Sólo se reducen los puestos de trabajo. Ante la falta de negocio, apostemos por el ocio.

Sevilla, la ciudad de las personas, los animales y las cosas, del público en general, siempre tiene una camiseta preparada. Y al final le pide autógrafos a los que marcan los goles. Ellos, contentos y divertidos, se llevan la fama y el dinero por donde han venido.

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