Crónica personal

Pilar Cernuda

Tengo una corazonada

UN grupo de miembros del Comité Olímpico Internacional ha llegado a Madrid para estudiar sobre el terreno la candidatura para los Juegos Olímpicos de 2016, analizar el proyecto elaborado por el equipo designado por Ruiz Gallardón y ver si Madrid tiene méritos suficientes para que el COI se incline por la capital española frente a sus rivales Tokio, Chicago y Río de Janeiro.

La cosa está entre Chicago y Madrid, dicen los que saben de olimpismo y de cómo se las gasta el COI; al parecer, Tokio sale con desventaja porque los juegos de Pekín y Seúl no tuvieron el seguimiento televisivo que se esperaba a causa del desfase horario con el mundo occidental, y en Río, la seguridad ciudadana brilla por su ausencia. Aunque nunca se debe hacer demasiado caso a los pronósticos de los supuestos expertos, nadie daba un duro por Londres y, sin embargo, se llevó el gato al agua en la edición anterior. De momento, los Reyes han anunciado que acudirán el 2 de octubre a Copenhague para apoyar la candidatura española, y ya se sabe que don Juan Carlos y doña Sofía suelen dar suerte en las canchas deportivas. Pero también Obama estará en la capital danesa para apoyar a Chicago, que además es su ciudad de procedencia.

Esta semana, durante los días que dure la visita olímpica, todos los españoles debemos estar con Madrid, con Gallardón y con la candidatura del 2016. La campaña Tengo una corazonada transmite un mensaje ilusionante, atractivo, que se entiende muy bien y que provoca ilusión, como si el triunfo se pudiera tocar ya con los dedos. Pero que el lema sea tan positivo no significa que se pueda cantar victoria; queda camino por recorrer y los rivales son suficientemente sólidos e influyentes como para no confiarse.

Hay algo en nuestro haber: los deberes están hechos. Casi el 80% de las instalaciones deportivas están inaguradas o a punto de inauguración, las infraestructuras acabadas, los ciudadanos apoyan masivamente la candidatura y hay unanimidad entre los partidos para expresar el respaldo a Madrid 2016. Gallardón lleva meses vendiendo la candidatura en los distintos países del mundo y, además, el COI siempre tiene en cuenta la insistencia, y en ese sentido no echa en saco roto que Madrid no se retiró a sus cuarteles de invierno tras ver frustradas sus esperanzas en 2012, sino que, por el contrario, ha seguido peleando para organizar los Juegos. Y hay un elemento más a nuestro favor: los Juegos de Barcelona hicieron historia, por organización, por el nivel de las instalaciones y por la respuesta social.

La cruz de los Juegos está en su coste, en el presupuesto. Y más aún en tiempos de crisis económica y con un Ayuntamiento tan endeudado como el de Madrid. Pero tengo una corazonada...

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