Tribuna Económica

Rogelio Velasco

e l coste de la vida en las comunidades autónomas

AUNQUE fue el economista sueco Gustav Cassel quien formuló la moderna teoría de la paridad del poder adquisitivo a principios del siglo pasado, un grupo de eruditos que pertenecían a confesiones religiosas y adscritos a la universidad de Salamanca fueron los que definieron inicialmente esta teoría en el siglo XVI, como demostró Marjorie Grice-Hutchinson, hispanista inglesa residente en Málaga durante la mayor parte de su vida.

La idea subyacente en la teoría es que el valor de una mercancía que sea comercializable, esto es, que pueda exportarse e importarse libremente, debe ser la misma con independencia del territorio de que se trate. Si no lo es, el tipo de cambio de las monedas tiene que ajustarse para corregir esa desviación.

Si la moneda X puede comprar una unidad de un bien y hacen faltan dos monedas Y para comprar una unidad del mismo bien, entonces el tipo de cambio entre las dos monedas será 1X igual a 2Y. La primera moneda vale el doble que la segunda.

De esta forma, es también posible calcular la capacidad de compra de bienes y servicios, de los salarios y rentas pagados en esos dos países, para determinar el valor real de los mismos, esto es, su capacidad de compra. En consecuencia, si se realiza ese ejercicio, es posible también calcular lo que suele denominarse el "coste de la vida" entre distintos territorios. Si una persona que reside en un territorio se traslada a otro con el mismo salario, pero en el territorio al que se desplaza el coste de los bienes y servicios es el doble, su renta podrá comprar solo la mitad de bienes y servicios de lo que podía adquirir en el territorio original.

Un trabajo publicado esta semana por la Generalitat de Cataluña aplica esta metodología para estimar el coste de la vida y el PIB per cápita de las CCAA.

Sin tener en cuenta las diferencias en el coste de la vida entre las Comunidades, la distancia en PIB per cápita entre la más rica, País Vasco, y la más pobre, Extremadura, es del 100%. Sin embargo, ajustando el PIB por las diferencias en el coste de bienes y servicios, esa cifra se reduce al 50%. En el caso de Andalucía, antes del ajuste, el PIB per cápita se sitúa en el 75% de la media nacional, mientras que después del ajuste se eleva al 80%. El menor coste de la vida en Andalucía en relación con la media española, explica esa elevación.

Además, este ajuste modifica la posición relativa de las Comunidades. Antes del ajuste, Andalucía aparece en el lugar 16, con un PIB por habitante de 16.744 euros, con datos del año 2012. Después del ajuste, aparece en último lugar, con un PIB de 18.058. Esta caída en el ránking, se produce de manera singular para Madrid y Cataluña, perdiendo ambas tres puestos y apareciendo en las posiciones 5 y 7, respectivamente, a nivel nacional. Canarias y La Rioja, por el contrario, elevan tres puestos sus posiciones cuando se realiza el ajuste.

Cuando llevamos a cabo comparaciones de salarios entre distintos territorios, para hacernos una idea de los niveles de vida de los mismos, cometemos errores de estimación si no tenemos en cuenta las diferencias en el coste de la vida. Las diferencias en los niveles de renta contienen un elemento de ilusión monetaria que este trabajo ayuda a desvelar.

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