Crónica personal

Pilar Cernuda

¿Quién da más?

RAJOY anuncia que si llega al Gobierno reducirá una media del 16 por ciento el IRPF y Zapatero contraataca con una nueva promesa relacionada con la vivienda: tres mil millones de euros para créditos hipotecarios de viviendas de protección oficial. A ello hay que sumar las promesas lanzadas por uno y otro en las últimas semanas: la subida de pensiones, el cheque bebé, las ayudas a los jóvenes para el alquiler, subvención a quien ponga su vivienda en el mercado de alquiler, exención de IRPF a los que cobren menos, ayudas directas a la mujer trabajadora, reducción del impuesto de sucesiones... estamos en tiempos de promesas y rebajas.

El problema para Zapatero es que la crisis económica le ha pillado en la presidencia del Gobierno, y a Rajoy le ha cogido en la oposición y después de haber formado parte de un gobierno que acometió distintas iniciativas económicas de gran resultado, muchas de ellas relacionadas con la reducción de impuestos. Lo que demuestra que esas reducciones no sólo son posibles, sino que reactivan la economía, como se vio en los primeros años del 2000; ese ejemplo echa por tierra los malos augurios de un Solbes que no acaba de encontrar un hueco cómodo en el que moverse como vicepresidente y como candidato.

Y el problema también para Zapatero es que precisamente cuando se anunciaban las ayudas hipotecarias se conocía el peor dato que puede llegar en periodo electoral: por primera vez en la legislatura, ha crecido el paro anual. Mala noticia para el ministro de Trabajo, que para más inri es el responsable del programa electoral del PSOE, y que ha molestado a un gran número de dirigentes de su partido con la peregrina idea de pedir la colaboración de una serie de sabios internacionales que han demostrado no conocer excesivamente a los españoles ni a sus problemas, y que además presentaron propuestas que estaban incluidas en el programa electoral... del PP.

Los dos partidos mayoritarios han entrado en una carrera loca por ver quién consigue convencer a más ciudadanos de que les den su voto, a cambio de mejorar su cuenta corriente y su calidad de vida. Zapatero se ha inclinado por las ayudas directas; Rajoy prefiere las reducciones fiscales. El presidente de Gobierno encuentra más dificultades en hacer creíble sus promesas, no sólo porque las hemerotecas demuestran que algunas de ellas las presentó hace cuatro años y no las ha cumplido, sino también porque por el simple hecho de ser jefe de Gobierno se supone que estaba obligado a estar alerta ante una crisis que desde tiempo atrás se daba por segura.

Los expertos que trabajan para el PSOE y para el PP coinciden en que todo está abierto respecto al resultado electoral del 9-M.

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