Editorial

La deflación es un riesgo real

Acostumbrados a convivir desde hace muchos años en un entorno inflacionista, la posibilidad de deflación (caída de los precios en el conjunto de la economía durante dos trimestres seguidos) que algunos analistas económicos pronostican, puede parecer poco preocupante, pues significaría un abaratamiento de la cesta de la compra para las familias. Sin embargo, la deflación entraña riesgos considerables para la economía de un país, pues es la caída de la demanda (tanto de consumo como de inversión), lo que impulsa a los oferentes a la reducción de los precios. En un contexto deflacionista, los empresarios tienden a reducir la producción y aplazan las decisiones de inversión, con el consiguiente efecto negativo sobre el empleo, que al verse menguado reduce aún más el consumo, y así sigue una espiral deflacionista que conduce inevitablemente a la depresión. El caso de Japón es el ejemplo más reciente de este proceso. Si las constantes bajadas de tipos oficiales de dinero no consiguen aumentar el consumo y las facilidades de crédito, la deflación dejará de ser este extraño término al que nunca se ha enfrentado España en su historia reciente. Debe hacerse notar que la dinámica de contracción del consumo no viene determinada por una reducción de la renta de semejante entidad, pues, aun cuando la renta nacional se está reduciendo como consecuencia de la crisis, la reducción es sólo de algunas décimas. Por el contrario, son las expectativas de los consumidores y de los empresarios las que determinan la intensa caída de la demanda. En consecuencia, frenar el deterioro de las expectativas es un objetivo compartido por las autoridades económicas de todo el mundo, siendo lo que motiva tanto las actuaciones recientes de política monetaria de los bancos centrales reduciendo los tipos de interés, como la batería de medidas de estímulo fiscal (bien con reducción de impuestos o con aumento del gasto público) adoptadas por los gobiernos de la mayor parte de los países. Sin embargo, no es seguro que estas medidas gubernamentales lleguen a tiempo para evitar las tendencias depresivas.

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