la esquina

José Aguilar

Sin derecho a la ignorancia

EL ex presidente de Caja Insular de Canarias, Juan Manuel Suárez del Toro, fue el primero de los 33 antiguos miembros del consejo de administración de Bankia en declarar, ayer, ante la Audiencia Nacional, como imputados a causa del tremendo agujero descubierto en la entidad financiera, a la que el Estado ha tenido que rescatar con largueza.

Suárez del Toro, que si no me equivoco fue con anterioridad presidente de la Cruz Roja Española, presidía la caja de ahorros canaria que se sumó a la fusión en el grupo Bankia-BFA liderado por Caja Madrid. A él, a Rodrigo Rato y a sus 31 compañeros de fatigas en este tropiezo con la Justicia se les acusa de falsificación de cuentas, administración desleal, maquinación para alterar el precio de las cosas y apropiación indebida, a raíz de las querellas del partido de Rosa Díez y del colectivo 15MparaRato(cuyo nombre ya apunta por dónde van sus tiros).

Será inocente o culpable, ya se verá, pero en su comparecencia de ayer se defendió de las imputaciones que se le hacen con argumentos que desvelan cómo ha funcionado el sector de las cajas de ahorros desde que la política metió sus manazas en él ayudando decisivamente a ponerlo en crisis con las consecuencias de todos conocidas. Dijo Suárez del Toro ante el juez que no tenía conocimientos financieros, que no escuchó en ninguna reunión del consejo de administración los informes del Banco de España y la auditora Deloitte sobre problemas en Bankia y que no sabía nada del agujero en sus cuentas hasta que, en mayo de 2012, el nuevo presidente, Goirigolzarri, anunció que había que pedir 19.000 millones de euros de ayuda pública para sanearse.

Preguntas a bote pronto. Y si no tenía conocimientos financieros, ¿por qué aceptó ser consejero precisamente de una entidad financiera? ¿Acaso lo hizo sólo para cobrar los 235.000 euros a que ascendieron sus retribuciones en 2011? ¿Es normal que el consejero de un banco no pida ninguna información ni documentación antes de decir amén a un balance, presentado por los gestores, que arrojaba 309 millones de beneficios cuando en realidad Bankia había sufrido pérdidas de 2.979 millones, como se aceptó en la revisión hecha dos meses más tarde? Ya les digo yo que normal no es.

En El libro de los amores ridículos, Milan Kundera puso en boca de uno de sus personajes algo que viene al pelo: "Si las personas sólo fueran responsables de lo que hacen conscientemente, los idiotas estarían de antemano libres de cualquier culpa. Lo que pasa, querido Flajsman, es que las personas tienen la obligación de saber. Las personas son responsables de su ignorancia. La ignorancia es culpable". Si eres consejero de un banco, no puedes alegar que no sabes de bancos y que no te informabas de lo que el banco hacía.

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