Desde mi córner

Luis Carlos Peris

Del día que la Andaluza recobró su protagonismo

OCURRIÓ y ni podía pasárseme por la sesera que iba a meterme en un túnel del tiempo lleno de buenos recuerdos. Fue en el auditorio de la antigua Audiencia y con ocasión del centenario de la Federación Andaluza de Fútbol. Fue como desempolvar un tiempo ya ido y en el que la institución tenía un papel infinitamente más determinante en nuestro fútbol. Fue un salto al vacío del pasado y lo cierto es que me resultó enriquecedor.

Escuchaba la presentación que hacía Sánchez Araújo y mi cabeza se iba a la calle O'Donnell, que en esa céntrica vía es donde rompían todas las olas del siempre pujante fútbol andaluz. Y con la memoria en O'Donnell me llegaba el recuerdo del eficiente Pepe Lama como brazo derecho de don José Acedo, la rigurosidad del general Luengo y la bonhomía de mi amigo Pepe del Río junto al papel de Juan Tribuna para propalar los hechos que allí, en O'Donnell, acaecían.

Y como no podía ser de otra manera cómo se me iba a pasar de largo el paso por aquella casa de Adolfo Cuéllar, entrañable amigo y que, en su confianza y permisividad congénitas, fue apuñalado a traición por quienes simulaban jugar de su lado. Un recuerdo que se me refrescó cuando Ginés contó la historia a su manera. Pero, junto a la presentación del airoso himno de Pascual y Los Cantores, el cénit de la cosa llegó con Eduardo Herrera, su presidente.

Presidente actual y el más longevo de cuantos dirigieron la Andaluza. Escuchando a Eduardo desgranar su perenne ideario de buenas intenciones me acordé de Ángel Luis Rodríguez Albariño, el secretario que estuvo al pie del cañón hasta que no pudo valerse por sí mismo y que fue ejemplo de jovial sevillanía. Se me quedarán nombres en mi disco duro, pero sí es innegable que antier, en el mediodía luminoso de la Plaza San Francisco, la memoria vivió un vuelco espectacular.

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