Fragmentos

Juan Ruesga / Navarro

El dinero de la cultura

YA han llegado los recortes presupuestarios en Cultura. Eran de esperar en estos momentos. Tanto para programas propios de las instituciones como para ayudas y subvenciones a actividades privadas. La situación es grave, pero creo que no debemos caer los profesionales de la cultura en discutir si tal o cual programa debe ser apoyado más o menos.

Es verdad que una reducción de un 20% en un programa cultural de presupuesto alto es una situación complicada, pero quitar ese mismo porcentaje en actividades que están al límite de la supervivencia es condenarlas al cierre por inviabilidad.

Ya sabemos que el año 2010 va ser muy complicado para el sector cultural sevillano, pero ¿y 2011 y siguientes? Creo que deberíamos pensar que van a ser igualmente difíciles. Porque quizás hemos llegado al límite de nuestra capacidad de crecimiento, de abrir salas, de realizar actividades, de consolidar las pequeñas empresas del sector, con la masa de dinero que la sociedad sevillana, instituciones públicas, instituciones privadas, espectadores y público en general, dedicamos al consumo cultural.

La oferta cultural hoy en Sevilla es aceptable. Más o menos corresponde con la oferta media española y nuestro número de habitantes. Pero el dinero que entra por taquilla, en aquellas actividades que se paga por entrar, es insuficiente para su sostenimiento. Las salas de artes escénicas, sector que conozco mejor, suelen tener un buen número de espectadores, que abona una media de nueve a diez euros para ver los espectáculos. Sin apoyo público a la programación su viabilidad es prácticamente imposible.

Las cuentas son claras. Hay que mantener y mejorar la cantidad de dinero que disponen las salas para que puedan seguir abiertas. O hay apoyo público a la programación de las salas, o el público paga más por ir a los espectáculos.

La taquilla sólo paga un tercio de los costos de mantenimiento de los espectáculos y las salas. Otro tercio lo pagan las subvenciones a la programación por parte del Ayuntamiento y el Ministerio. El otro tercio son otras aportaciones que buscan los gestores de las salas allí donde pueden. ¿Se puede cobrar en Sevilla entre 18 y 30 euros en una sala por ver un espectáculo? ¿El público que acude a las salas lo puede pagar? Seguramente no.

¿Cuál es la solución? El sector público va a disminuir los apoyos por falta de presupuestos y, según parece, porque a medio plazo quiere ir eliminando las subvenciones y que sean las empresas culturales las que busquen su viabilidad por si mismas. Si el público no puede pagar más y la administración no aporta el dinero que es necesario para mantener el nivel de actividad al que hemos llegado, entonces no se podrá seguir y algunos espacios no podrán continuar y tendrán que cerrar.

A menos que el sector privado apoye las actividades culturales con aportaciones que les supongan ventajas fiscales a través de una legislación moderna de patrocinio y mecenazgo. O más taquilla o apoyo público o aportaciones privadas, pero hace falta dinero para la cultura.

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