la tribuna económica

Rogelio / Velasco

La economía y los republicanos

COMO en todos los países, la economía juega un papel central en el debate entre los candidatos del Partido Republicano para ser elegido el líder del partido que compita con Obama a finales de este año por la Presidencia del país.

Un tema obsesivamente recurrente es el de los impuestos. Y un lema que envuelve el discurso de todos los candidatos republicanos es que subir los impuestos es, siempre y en todas las circunstancias, dañino para la economía. En consecuencia, los seis candidatos que quedan en la carrera presidencial están compitiendo entre ellos para ver quién propone una mayor reducción de los impuestos directos, del trabajo y del capital, y también del impuesto de sociedades.

El que los impuestos sean dañinos para la economía obedece a dos causas. Primero, porque aumentarlos representa un aumento del tamaño del Gobierno. Y segundo, porque inhibe la actividad económica, al contrario de lo que ocurre cuando se reducen. Con independencia de la veracidad de estos argumentos, lo que resulta sorprendente para los europeos es que la distribución de la renta están casi totalmente ausentes del debate entre ellos.

Desde el mes de septiembre pasado, el asunto de la justicia distributiva ha dado lugar a encendidos debates entre demócratas y republicanos, y también entre expertos y medios de comunicación con distintas inclinaciones políticas. En esa fecha, la Oficina Presupuestaria del Congreso (CBO, una entidad no partidista y respetada que, cuando volvamos a disponer de recursos, deberíamos tener en España) publicó un extenso trabajo sobre la distribución de la renta en EEUU durante los últimos 35 años.

Durante ese periodo, las rentas que se encuentran en el tramo del 1% superior, multiplicaron por cuatro su salario por hora, mientras que el 80% de la población mantuvo constante su salario en términos reales. Además, uno de cada siete de ese 1%, trabaja en el sector financiero, que ha sido rescatado con recursos masivos de los contribuyentes a través del Gobierno de Obama. Esta evolución tan desigual es lo que ha enfurecido a muchos norteamericanos, que aceptan mucho mejor que los europeos las desigualdades, pero que rechazan por igual las injusticias.

A pesar de la anterior, las propuestas de los candidatos republicanos están en la misma línea. La reducción propuesta por Romney representa una bajada del 3,4% de impuestos para el 80% de la población; para el 20% más rico del 5,9% e incluso para el 1% más rico una rebaja del 8,6%. Otras incluso van más allá. La propuesta de Rick Perry reduciría la imposición de ese 1% en un 20% y la de Newt Gingrich en un 24%. Ya comentamos que Warren Buffet -que ganó el año pasado 60 millones de dólares y pagó el 15% de impuestos- declaró públicamente que quería pagar más impuestos que su secretaria.

Mientras tanto, Obama se encuentra bloqueado por el Congreso en su intento de aumentar los impuestos a los más ricos, mejorar las pésimas infraestructuras y proveer de una mejor cobertura médica a los que carecen de recursos. En Europa, este panorama daría lugar a una fácil previsión sobre quién ganaría las próximas elecciones. Pero en EEUU, todo es posible.

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