Punto de vista

josé Ramón / del Río

La economía

EN su último informe, el Banco de España advierte los riesgos de prolongar la incertidumbre política. Porque si las líneas económicas no están definidas, se retrasan las decisiones de gasto e inversión, máxime si la indefinición estriba en cuál va a ser el curso de las futuras políticas económicas. Pero es evidente el papel decisivo de la economía en el bienestar de los ciudadanos, de manera que sus reglas deben cumplirse, so pena de descalabro. "¡Es la economía, estúpido!", frase atribuida a un asesor del americano Clinton y que le sirvió para ganar contra pronóstico las elecciones de 1992 frente al favorito Bush. Qué le hubiera dicho ese asesor al sindicalista de UGT que opina que si no hay dinero "se pinta".

Pero parece que no están muy de acuerdo con esta importancia de la economía ni Pedro Sánchez, candidato del PSOE, ni menos Pablo Iglesias, de Unidos Podemos. En lo que respecta a este último, no es de extrañar, porque siendo su ideología comunista, al 100% los de Unidos y en la medida que en cada ocasión quieran mostrar los de Podemos, es notorio que dicha ideología no ha traído bienestar, sino pobreza y retraso a los pueblos que hubieron de soportarla. Sí que extraña en Pedro Sánchez, porque el PSOE abandonó en su día el marxismo y, cuando gobernó en España, salvo en las ocurrencias populistas de Zapatero, tuvo en cuenta las reglas de la economía de mercado. A Sánchez habría que recordarle, lo que se dijo también en esas elecciones americanas: "Cambio es muchas veces más de lo mismo". Si su deseo es crear empleo, esto no se compadece con la derogación de la reforma laboral, ni con dar prioridad a los convenios sectoriales sobre los de empresa. Ya que hemos traído a colación a Zapatero, es justo reconocerle sus desvelos en Venezuela para conseguir la libertad del líder opositor. Le honra, pero más honra si cabe, para Leopoldo López, al que Zapatero ofreció salir de la cárcel y quedarse en arresto domiciliario si daba marcha atrás en su pretensión de un referéndum revocatorio que propiciara la salida de Maduro y prefirió seguir en prisión.

No quiero dejar de referirme a la imputación de los ex presidentes Chaves y Griñán, por los ERE. Escribí del caso en varias ocasiones y Chaves tuvo conmigo la deferencia de ponerme un correo, cuando escribí que los tres sinvergüenzas -que era su tesis- habrían necesitado de otros sinvergüenzas, en progresión aritmética. Me decía que él no se había llevado ni un duro y le contesté que de él (como de Griñán) estaba seguro. Pero que su obligación consistía en que no se lo llevaran.

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