La ciudad y los días

Carlos Colón

El ejemplo de Carrillo Salcedo

LAS bolitas ligeras y huecas hacen mucho ruido cuando caen en el suelo, rebotan, repiquetean, saltan. Los objetos contundentes y densos hacen otro tipo de ruido más profundo, más sordo, más hondo, más seco, más breve. Esta Andalucía nuestra que el pasado sábado celebraba su fiesta institucional es pródiga en ruidosas bolitas ligeras y huecas que, al saltar y rebotar por todas partes, multiplican su repiqueteo dando la sensación, a veces, de ser la naturaleza de Andalucía. No es así, afortunadamente. También hay personalidades contundentes y densas que se hacen oír sólo de vez en cuando; pero cuando lo hacen agitan, hacen avanzar y dignifican la realidad no sólo andaluza con el golpe hondo de sus palabras o sus hechos. No son populares, pero sí reconocidos. No tienen fama, pero sí prestigio. Son los chuflas los que están todos los días en los medios. Los serios no tienen ganas ni tiempo: están trabajando y sólo son noticia cuando hacen o dicen algo digno de saberse; y que siempre se ha incubado en muchas horas de reflexión, estudio o investigación.

Este es el caso de quien, como ustedes saben, recibió el nombramiento de Hijo Predilecto de Andalucía el pasado sábado: el catedrático de Derecho Internacional Público de la Universidad de Sevilla Juan Antonio Carrillo Salcedo, docente antes que ninguna otra cosa, pero también jurista de reputación internacional en el nobilísimo ámbito de la defensa de los derechos humanos, miembro del Curatorium de l'Académie de Droit Internacional de la Haya y de la Comisión Europea de Derechos Humanos, magistrado del Tribunal Europeo de Derechos Humanos entre 1986 y1990, y autor de valiosas publicaciones de entre las que destaco -por su carácter divulgador y su fuerza testimonial- Dignidad frente a barbarie: la Declaración universal de los derechos humanos, cincuenta años después (Ed. Trotta, 1999), cuya lectura les recomiendo, no sólo como homenaje a este gran moronense, sino para que se hagan un favor a ustedes mismos.

Define la personalidad de Carrillo Salcedo que, tras haber acumulado tantos y tan importantes reconocimientos -entre otras, la Cruz de Honor de la Orden de San Raimundo de Peñafort, las encomiendas de Isabel la Católica y Alfonso X el Sabio, la Medalla de Andalucía, varios doctorados Honoris Causa o el nombramiento como numerario de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas-, haya declarado que una de sus más íntimas satisfacciones, por vincularse a su más honda vocación: la pedagógica, haya sido que en su Morón natal -que el año 2000 lo nombró Hijo Predilecto- un Instituto lleve su nombre. Él sabe que el futuro está en la aulas.

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