la esquina

José Aguilar

Donde elogio al PNV

NO recuerdo haber escrito nunca a favor del Partido Nacionalista Vasco (PNV) en todos estos años de esquinas permanentes, y bien que me lo han reprochado algunos lectores vascos asentados en Andalucía. Pero nada es para siempre. Hoy tengo que escribir bien del partido de Arzalluz, Ibarretxte y Egibar, entre otros.

Se ha cumplido días atrás un año desde que ETA declaró su última tregua. Un año sin atentados y sin extorsiones y con episodios esporádicos de kale borroka (terrorismo de baja intensidad). Con este motivo la llama izquierda abertzale ha emplazado al Gobierno español y a los partidos democráticos a lo que ellos llaman "mover ficha": derogar la Ley de Partidos, ir acercando al País Vasco a los terroristas presos, legalizar a Sortu... Al final, concederle a los etarras, ahora que no matan, lo que no quisimos darles cuando mataban.

Como era exigible, ni el Gobierno ni los grandes partidos han aceptado esta nueva forma de chantaje. Si los etarras están como están, en fase de liquidación, es porque la política antiterrorista es desde hace tiempo compartida por una abrumadora mayoría de políticos y ciudadanos. Consiste en perseguir a los terroristas, ley en mano, allí donde estén, no negociar nada hasta no que dejen las armas y, en cuanto a sus cómplices o aliados políticos, no aceptarlos plenamente en el sistema democrático hasta que no logren convencer a ETA de que lo deje definitivamente o, en su defecto, hasta que no rompan con la banda sin ambigüedad (lo que no ha hecho Bildu hasta ahora, por cierto).

¿Y cómo ha respondido el PNV? Ahí estaban las dudas. Mayormente, por su trayectoria: hace años, con ocasión de otra tregua, los peneuvistas firmaron el Pacto de Lizarra con Batasuna, o como se llamara entonces, para caminar juntos hacia el soberanismo y excluir a los partidos estatales de la política vasca. Hace menos años pusieron en pie el Plan Ibarretxe para separar a Euskadi de España mediante la autodeterminación. Hace menos aún se han opuesto a la Ley de Partidos, que tanto daño ha hecho a los terroristas y su brazo político y tanto bien ha traído a la democracia.

Todos estos posicionamientos del PNV tenían como eje ideológico y estratégico común la idea de que el conflicto fundamental en el País Vasco era el que enfrentaba a nacionalistas y no nacionalistas, no el que dividía trágicamente a demócratas y terroristas. Por tanto, era más importante para este partido luchar por la independencia de su nación que defender la libertad, la paz y la vida de todos los vascos. Ahora, en cambio, ha ido Bildu a proponerle ir juntos a las elecciones y le han dado un portazo: "La paz es la prioridad", le han dicho a los abertzales. Por eso hoy hablo bien del PNV.

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