Las dos orillas

josé Joaquín / león

El embarazo de Susana

Apocos metros de la puerta de un hospital, una señora ni joven ni mayor, a la que no conocía de nada, se me acercó y me dijo: "Ustedes los periodistas están perdiendo los papeles. Lo mismo escriben unas cosas que otras y se quedan igual. Dicen que hay que promocionar la natalidad, porque España envejece, pronto el nini será una especie en extinción. ¿Pero cómo nos vamos a animar las mujeres a tener niños? Fíjese en el embarazo de Susana Díaz. ¿Usted cree que hay derecho a tratar así a una mujer? ¿A quién le gustaría que le hicieran eso a su esposa, a su hermana, o a su hija? Ni a su suegra, creo yo".

La señora estaba imparable, como la Andalucía de Manolo Chaves, y siguió: "Susana se quedó embarazada. Y fue y convocó elecciones. Ella calculó sus cuentas, como todas. Y la pusieron a parir, y le dijeron de todo. ¿Hay derecho? ¿Es que no entienden que Susana ha tenido un antojo? Si a una se le antojan unos bomboncitos o un collar de perlas, a ella se le antojaron unas elecciones. Y Juanma Moreno no fue capaz de decirle: "¡Ea, cariño, yo te voy a ayudar en tus elecciones! Lo que tú quieras, y no te canses mucho". Pues no, le montó unos debates, con sus broncas. Y ella respondiendo "me voy a partir el pecho por Andalucía", ¡en pleno embarazo!, y el otro sacando papeles como si nada. Juanma, hijo, así te va a votar tu prima".

La mujer enrojecía más que Maíllo aquel 22-M: "Y después se extrañan de que Susana gane. A las embarazadas siempre se les cede el asiento, ¿no? ¿Acaso querían que le quitaran el suyo? Hubiera sido el colmo, quitarle el asiento de San Telmo a una embarazada. ¡Qué crueldad! Y después se reunió con Teresa Rodríguez, la de Podemos, y salió la gachí y dijo: "Ya he terminado con Susana. He salido mareá". ¿Mareá tú, Tere, si la embarazá era la otra? Y luego defenderá que su pareja, el alcalde Kichi, esté todos los días cuidando a los niños. Y ella no le echa un cable a Susana".

La señora empezaba a echar humo, como un incendio forestal: "Y ahora viene el jaleo del hospital. Ya están protestando por la habitación de Susana. ¡No querrán que tenga el parto en un taxi! Ni que le monten una romería de Valme en la habitación. Un respeto, que es la presidenta".

La señora se despidió, porque su marido, o lo que fuera, llegó cojeando. Yo pensé que era una voz de la gente. Y entendí por qué Susana fue la más votada: porque la pusieron a parir antes de tiempo.

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