hoja de ruta

Ignacio Martínez

El encanto de los 'ex'

EL encanto de los ex es extraordinario. Después de años atrapados en una institución, rodeados de problemas y aduladores, la presión de los disgustos y la enajenación de los piropos, les instala en una burbuja, fuera de la realidad. Cuando se retiran, se relajan, les da el aire y cogen mejor color. Y es una delicia oírles, porque unen a tanta información adquirida en el ejercicio del cargo, un sentido común recién recuperado. Algo así ha mostrado Zapatero en el Congreso del PSOE. Más que en el cónclave oficial, en su intervención la noche del viernes en la Ser. Habló de la crisis y los errores que cometió; de ETA y su final, que le hizo llorar; de los dos candidatos a sustituirle, sobre los que ha sido neutral de verdad, no como otros; de su vida de ex yendo al supermercado o a un restaurante con su familia. Estupendo.

Tengo un amigo muy cercano, votante socialista a pesar de que es muy crítico con el Gobierno andaluz, que me repite insistentemente desde hace meses que nos vamos a acordar de Zapatero. Es posible que la historia indulte a este ex presidente, como mejoró a Suárez, pero todavía está muy reciente su catastrófica gestión de la crisis. Sobre todo por negarla. Cuando ya había estallado la burbuja inmobiliaria americana, en septiembre de 2007, hizo un balance de su primera legislatura ante el Grupo Parlamentario Socialista que es de libro. Ya me lo han leído alguna vez. España ganaba la Champions League de la economía mundial. Decía el presidente que el país estaba más preparado que nunca ante una posible recesión, por la fortaleza de su economía, el dinamismo de la inversión, la solvencia de las empresas, la eficiencia de su sistema financiero y la acumulación de disponibilidades de las familias. Perfecto disparate en el análisis de la situación, que lo ha matado.

Todavía un año después, Solbes y Griñán prepararon unos Presupuestos para 2009 sobre el supuesto de un crecimiento del 1% del PIB. No vale decir que todo el mundo se estaba equivocando. En el mismo partido, el mismo país y el mismo tiempo, Castells previó recesión para Cataluña en 2009. Y acertó. Un respeto para los catalanes. Sobre todo para los Pujol, Roca, Maragall o Castells, que tienen el indudable encanto de todos los ex.

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