la esquina

José Aguilar

Se equivocan con el copago

ES completamente normal que la campaña socialista para el 25-M centre su atención en la denuncia de los recortes, ajustes y tijeretazos del Gobierno Rajoy en sus tres primeros meses de vida. Fue por eso, entre otras cosas, por lo que Griñán decidió convocar las elecciones andaluzas en solitario y lo más distanciadas posible de las elecciones generales.

El núcleo argumental de la campaña de Griñán es que Rajoy se dispone a cargarse el Estado de bienestar -lo ya decidido es sólo un avance de lo que se oculta a la opinión pública- y que solamente si el PSOE gana y sigue gobernando se pueden garantizar los derechos sociales en peligro de almoneda. La drástica reforma laboral, que abarata y facilita el despido y desequilibra las relaciones patrón-trabajador, sería el ejemplo más dramático y revelador.

Esta reforma debe estar resultando rentable en términos electorales al Partido Socialista (dentro de un orden, porque la gran masa de electores toma sus decisiones de voto mucho antes de la campaña y en base a factores e influencias muy diversos). Tengo mis dudas, en cambio, de que el rechazo al copago sanitario que ha expresado el candidato Griñán, y todo su partido, sea tan buena bandera electoral como ellos creen, y por eso están acorralando al candidato Arenas al interpelarlo continuamente sobre el particular.

Veamos. El copago es impopular, está claro. Lo que era gratis dejar de serlo. También es impopular pagar impuestos, pero se pagan porque es necesario (no sólo por la fuerza de la ley). El copago de las medicinas, por otra parte, ya existe, porque la gratuidad es sólo para los pensionistas, mientras que los trabajadores en activo ya pagan el 40% de su coste. Creo que la gente estaría muy en contra de que le cobrasen por acudir al ambulatorio, hacerse una analítica u operarse, pero menos de que los fármacos fueran costeados en parte por los pacientes en función de la renta de cada uno, que es la fórmula propuesta por el presidente de Galicia, e incluso de que se cobrase un euro por receta, salvo a los más pobres y enfermos crónicos, que es la fórmula aprobada por la Generalitat. Harían falta encuestas serias para saberlo, pero si a los ciudadanos se les convence de que el mantenimiento de las prestaciones sanitarias básicas, sin recortes, exige algo de sacrificio y que este sacrificio se reparte de modo equitativo, gravando más a los que más tienen, lo entenderían. Repito algo que he escrito unas cuantas veces: ¿por qué en épocas de crisis y carencias los más ricos han de tener medicinas gratuitas y sus hijos libros de texto y ordenadores igualmente gratuitos?

Hombre, se deben tomar otras medidas de ahorro en sanidad antes que el copago farmacéutico. Y sólo implantar el copago si se demuestra que todas juntas siguen siendo insuficientes.

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