La ventana

Luis Carlos Peris

Al fin llegamos a la tierra de promisión

CUANDO el Sol haya alcanzado el cénit y caiga a plomo sobre la vertical de la Marisma, Triana estará postrándose ante la Blanca Paloma. Antes, Villamanrique, Pilas, La Palma, Sanlúcar de Barrameda... Atrás habrán quedado la Raya, el Coto, Los Llanos, Bodegones como punto singular del camino de Moguer, vicisitudes, calor, frío, incomodidades, todo se da por bueno y ha llegado el momento, ya están todos en esa tierra de promisión que es el Rocío, esa aldea anacrónica a pesar de su crecimiento y de unos modos y unas formas que a veces parecen difíciles de comprender. Ya estamos todos aquí y la inmensa mayoría de los que van se postrarán a los pies del motivo que les trajo de los puntos más diversos. Ya está Triana en el Acebuchal mientras se oye por megafonía la voz monocorde del maestro de ceremonias que le exige compostura a la caballería de cierta hermandad. Ya es Pentecostés, ya Rocío.

Etiquetas

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios