crónicas levantiscas

Juan Manuel Marqués Perales

Los funcionarios también son personas

SI viviéramos en los ochenta, ya tendríamos otra reina de la Nueva Ola, una suerte de Ana Curra que, entre pegamoides y horrores en el supermercado -el cliente ha desaparecido-, partiría en las listas de ventas con su despampanante canción: Los funcionarios también son personas. Es Fátima Báñez, ministra de Trabajo, que nos calmó el viernes cuando comentó las cifras del paro. Ya suman 5,7 millones de personas, pero la última destrucción de empleo procede del sector público. En el último trimestre hay 49.400 trabajadores menos en las administraciones, en especial en colegios y hospitales. Báñez, como Bruselas y el BCE, sostiene que eso es bueno, porque cree que la crisis creada por el sector inmobiliario y el financiero se esfuma liquidando lo público. Pero Báñez se ha apiadado de ellos, y dijo: "Quiero decir con toda claridad que para el Gobierno son también personas aquéllas que van al paro en el sector público y nos preocupan como los demás". Las tripas de la EPA es una letra de Siniestro Total: se destruye empleo indefinido, 179.400 puestos han caído en un trimestre, y no sólo públicos. Pues claro que son personas, la mayor parte del Gobierno lo es: registradores, fiscales, catedráticos, abogados del Estado o, como Báñez, política de profesión. Pero de oposición, eh, que hay que estudiar mucho para no trabajar en la privada.

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