la ciudad y los días

Carlos Colón

Y con las guitarras me hacen llorar

EL espectro del viejo Marley, tan muerto como el clavo de una puerta, se aparece a Scrooge para anunciarle la visita de los espíritus de las Navidades pasadas, presentes y futuras. Suenan el crí-crí del grillo del hogar y el tic-tac del reloj de maese Humphrey. George Bailey, tras abandonar sus negros propósitos, corre loco de alegría por las calles de Bedford Falls. La vieja tía de un Truman Capote siempre niño sigue sin haber visto nunca una película, comido en un restaurante, viajado hasta más de cinco millas de su casa, recibido o enviado un telegrama, leído nada excepto tebeos y la Biblia, usado maquillaje, maldecido, deseado mal a nadie, mentido a sabiendas y dejado que un perro hambriento siguiera hambriento.

Niño Ricardo, el Niño de la Palma y el Rebollo han ido al Fontanal a por Manuel Torres para oírle cantar unos campanilleros flamencos que se le han ocurrido y que dicen: "A la puerta de un rico avariento llegó Jesucristo y limosna pidió…". La voz ronca de Pepe Isbert llama a Chencho entre los puestecillos de la Plaza Mayor. El pavo indultado está sentado a la mesa de la familia Cebolleta, con una servilleta anudada al cuello, dispuesto a engullir una cena de la que él no forma parte. El viento del Este trae a Mary Poppins al cine Imperial. Hay puestos de pavos en el gran círculo de tierra de la Gran Plaza.

Dormita, en la parte baja del escaparate de la semillería de José Gestoso, un lechoncito vivo. Hay regalos alrededor de la tarima del guardia urbano con cara de Manolo Morán que ordena el poco tráfico de la Puerta de Jerez. En la plaza del Duque se apelotonan los niños ante el escaparate de la Granja La Cabaña, tras que el que se apelotonan los pollitos bajo la luz roja que les da calor. Hay puestecillos de juguetes en el ensanche de Regina, frente a la Puerta Norte del mercado de la Encarnación.

En el Arco de la Macarena la rueda de un carro a un niño pilló. Se venden cartas a los Reyes Magos, adornadas con estrellas de Oriente, en Pichardo. Junto a la caja registradora de Ochoa está la hucha ateneísta recordando que "la Cabalgata espera vuestro donativo". En el obrador de La Española está lista la masa única, igual a la de las "Cristinas", de los roscos de Reyes espolvoreados de azúcar y adornados con bolitas de colores como las de las botellitas de sifón y los bucaritos de plástico de los puestos de chucherías. El Rey del Bazar los Reyes Magos de la calle Cuna está sentado en el vestíbulo escaparate. Hay novena al Señor del Gran Poder en San Lorenzo. Suena la voz de la Niña de La Puebla entonando: "En los pueblos…". Todo vive.

Todos viven. Feliz Navidad.

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