Cosas que pasan

Ricardo Castillejo / Rcastillejo@grupojoly.com

El hastío de Cayetana

MIÉRCOLES. Once de la mañana. El Cardenal de Sevilla, Carlos Amigo Vallejo, da el pistoletazo de salida al Rastrillo de Nuevo Futuro. En la línea de salida, la primera, primerísima, Cayetana de Alba. "Yo no sé cómo lo hace pero está desde el principio y se va la última", escucho decir a un fotógrafo.

Efectivamente. A punto de celebrar su cumpleaños -el próximo veintiocho de marzo cumplirá los ochenta y dos-, la Duquesa parece haber remontado los problemas que afectaron a su salud hace algunos meses y, de nuevo, ha retomado su agenda de compromisos con más ganas que nunca. Y claro, de entre todas las causas que la reclaman, es la de su puesto de Las Canasteras, una de sus favoritas. Acompañada de Carmen Tello, guapísima de negro, Cayetana sonríe y reparte besos por doquier y, a la hora de atender a los medios, no pone un "pero" a los micrófonos de los reporteros. "¿Vendrá Genoveva?", "¿Dará otra oportunidad a su hijo?", "¿Ha estado con sus nietos últimamente?". La nube de paparazzis que la rodea llama la atención desde fuera mientras, una visitante extranjera, me susurra al oído: "¿Quién es esa señora?"

¡Dios mío! ¡Alguien que no sabe quién es la Duquesa de Alba! Ella, mientras tanto, dibuja el hastío en su rostro y me saluda con la mano. Me acerco, la beso y le pregunto cómo está. "¡Agobiadísima!", me responde. "Parece que no hay otra mujer en España y me canso de decir siempre lo mismo". "¿Y cómo hace para sobrellevarlo?", le pregunto. "Pues digo lo que me parece y, por dentro, me desahogo como puedo". Adorno un poquito con literatura su reflexión pero les aseguro que, por la contundencia de la ocurrencia, los dos nos partimos de risa. Instalada definitivamente en Sevilla, Cayetana pasará en el Hotel Meliá Los Lebreros, hasta el sábado, algunos ratitos vendiendo objetos cuyos fondos se destinan a la causa de la asociación de la que les hablaba. Prevista también, María José Campanario, faltó el primer día por una indisposición. ¿Le habrá sentado mal, haciendo alusión a San Valentín, tanto amor como el que disfruta?

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