Hoja de ruta

Ignacio Martínez

El hombre predestinado

TREINTA días y 30 noches después de su congreso, Izquierda Unida ha anunciado que tiene un nuevo coordinador general. Parece un hombre predestinado. Cayo Lara, auspiciado por el aparato del Partido Comunista, ha ganado la elección a dos candidatos cuyos nombres no les ayudaban a convertirse en líderes nacionales. España no es la América de Obama. Los otros eran Eberhard Grosske y Joan Josep Nuet. Estados Unidos puede tener un presidente negro, pero quizá en la España actual los obreros, los despedidos de sus trabajos, los jóvenes hipotecados y los que ansían la igualdad, a quienes se dirige el nuevo jefe de IU, no están en disposición de entusiasmarse por un señor llamado Eberhard o Joan Josep. Aquí somos de nombres más corrientes, como Adolfo, Felipe, José María o José Luis. Hasta el clásico Leopoldo fue un accidente.

Por su sonido, Cayo tampoco ayuda en el terreno de los significados. Puede confundirse con callo, término que ofrece contradictorias interpretaciones. Por el lado oscuro, dureza, fealdad o cicatriz. Por la vertiente positiva, dar el callo es trabajar mucho; y en Cuba, no doler ni los callos quiere decir gozar de muy buena salud. Pero con la y griega que le corresponde, su nombre tiene un significado más simbólico: un cayo es una isla rasa, arenosa, frecuentemente anegadiza y cubierta en gran parte de mangle, muy común en el mar de las Antillas y en el golfo mexicano. Y eso es IU en el actual océano político español. Una isla rasa, anegada por un sistema electoral que castiga a un partido que saca un millón de votos y tiene dos diputados, mientras el PNV con 300.000 votos consigue seis escaños.

Las raíces de la división en la familia comunista no tienen nada que ver con los arbustos antillanos, sino con una tradición que está muy explicada en Bucarest. Este documental es un homenaje de Albert Solé sobre la memoria perdida de su padre, Jordi Solé Tura, antiguo dirigente comunista y uno de los padres de la Constitución, que está enfermo de alzhéimer. Uno de los momentos más simpáticos de esta tierna película es el protagonizado por los hijos de dos de los máximos dirigentes catalanes del siglo XX, el escritor Sergi Pàmies, hijo de Gregorio López Raimundo, y Albert Solé. Pàmies cuenta que si entran cuatro comunistas en una habitación, a la media hora hay una escisión.

Eso sería antes; Cayo no tiene tanto margen. Precisamente, su nombre evoca tiempos pasados. Se llama igual que Cayo Julio César, el patricio militar y político que acabó con la república en la Roma imperial. Pero sobre todo, suena a antiguo su discurso invocando la huelga general. Pasionaria, de la que es un admirador, y Carrillo se llevaron toda la dictadura de Franco soñando con la huelga general política. Y Cayo Lara, el hombre predestinado, empieza por ahí.

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