Visto y oído

Antonio / Sempere

Un honor

PUES me emocioné, qué se le va a hacer. Fue inevitable. Era la crónica de una despedida anunciada, pero cuando llegada la noche del 20 de agosto la segunda edición del Telediario tocaba a su fin, afloró ese pellizco que brota en las ocasiones especiales.

David Cantero se despidió con sobriedad. Sergio Sauca, su compañero de mesa esa noche, verbalizó un hasta siempre. Y entonces, David, señaló que después de tantas despedidas la que tenía lugar en esos momentos era muy especial, que había sido un honor y un placer compartir tantos años con nosotros, con usted, conmigo, y que hasta siempre.

La televisión, tan delatora, dejó ver el gesto emocionado de David Cantero en el instante que comenzó a sonar la sintonía del Telediario. Amalgama de sensaciones. Cóctel de recuerdos. Seguro que en décimas de segundo tuvo en mente a María Casado. Y a tantos otros.

Los domingos del otoño y el invierno nunca volverán a ser lo que fueron en los últimos seis años. Pero nos acostumbraremos a verle de lunes a viernes. Entre la enorme cantidad de comentarios suscitados los últimas días en los foros a raíz de su fichaje sorpresa por Telecinco, algunos despreciables, la mayoría respetuosos y optimistas, me gustó uno directísimo hallado en formulatv.com, que decía escuetamente que el presentador iba derecho a por el Premio Planeta. Por quitar hierro a la situación, y puesto que toca pasar página, no es mala forma de concluir. Si el Planeta es sinónimo de escritor mediático, y David Cantero aúna ambos requisitos, es buen escritor, es mediático, y cae la mar de bien, esperemos que se cumpla este pronóstico espontáneo y dentro de poco, algún 15 de octubre, podamos celebrar que lo ha conseguido.

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