Visto y Oído

Antonio / Sempere

5.000 horas

5.000 horas son muchas horas. Por donde se mire. RTVE ofertará del 5 al 21 de agosto 5.000 horas de los Juegos de Río. Teniendo en cuenta que, incluso contemplando 24 horas sobre 24 horas, sin descanso, la semana solamente dispone de 168 horas a disposición del ser humano, ya pueden imaginar que la cifra de las 5.000 es pura entelequia. Oferta multicanal. Porque cualquier hijo de vecino que dedique a los Juegos entre diez y doce horas diarias, que ya son, al final habrá visto algo menos de 200 horas. Incluso en el caso de una dieta monocorde que le lleve a desayunar, comer, cenar y trasnochar Juegos.

Las 5.000 horas que se ofertan son, por si no ha quedado claro, puro marketing. Producto de sumar todo lo que se pone a disposición del espectador, el radioyente o el internauta. Pero ni que decir tiene que muchísimas de estas horas quedarán inéditas. Como todo ese amor inédito (perdón por el ejemplo cursi) que una pareja no es capaz de regalarse cuando llega el desencuentro.

Hablando de Juegos, habrá una serie de momentos que captarán la atención del respetable. El encendido de la antorcha del día 5. Los 100 metros lisos. El salto de Beitia. Las filigranas de las chicas de rítmica. Las pruebas reinas en la piscina olímpica. Ponle 40 ó 50 horas punta secundadas por el espectador medio. Las otras 4.950 horas de emisión que los avances tecnológicos nos permiten, no nos engañemos, serán vistos por ese 0'1% que lo mismo está para un roto como para un descosido. Audiencia residual por donde se mire. De madrugada o de consumo a la carta por Internet.

Ya veremos qué pasa en Tokio 2020, los primeros Juegos transmitidos por una cadena privada en España, repletos de cortes publicitarios. Me temo que el próximo Mundial de Fútbol logrará audiencias mucho más potentes.

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