LAS EMPINADAS CUESTAS

Amparo Rubiales

La ideología de género

LA angustia por la crisis económica y política que nos asola, que nos divide y hace aflorar comportamientos que creíamos olvidados, no debe llevarnos a olvidar otras cosas que también ocurren y que quieren acabar con conquistas de siglos; por ejemplo, el papel de las mujeres en la sociedad, que los estratos más conservadores cuestionan al socaire de la crisis; el paro femenino, la casi desaparición de los discursos igualitarios y la destrucción de servicios públicos esenciales, sanidad, educación y dependencia, provocarán también la vuelta de la mujer a "lo natural", que es el hogar, para que trabaje sin descanso, como siempre, renunciando a un empleo remunerado.

En épocas de crisis la vulnerabilidad de las mujeres se hace más evidente, porque los estereotipos siguen vivos y el sexismo resurge con fuerza; ahora advierten sobre los peligros de "la ideología de género", como antes hicieron con el feminismo, al que ridiculizan, sin reconocer nunca la gran importancia de este movimiento social y político que nace con la Revolución Francesa y con la idea de igualdad, de la que se apropia; se han conseguido, tras ímprobos esfuerzos, éxitos innegables, que no valoran. La igualdad es un principio constitucional incuestionable, que nos exige subordinar todos los demás intereses a su causa.

En esta regresión acelerada, afirman que la expresión "género" no es sólo otra manera de referirse a la división de la humanidad en dos sexos, sino que "detrás de esta palabra se esconde toda una ideología que busca precisamente hacer salir el pensamiento de los seres humanos de esta estructura bipolar. Los proponentes de esta ideología afirman que las diferencias entre varón y mujer, fuera de las obvias diferencias anatómicas, no corresponden a una naturaleza fija que haga a unos seres humanos varones y a otros mujeres; piensan que las diferencias de manera de pensar, obrar y valorarse a sí mismos son el producto de la cultura de un país y de una época determinados, que le asigna a cada grupo de personas una serie de características que se explican por las estructuras sociales".

Y así es, pero no se trata de ninguna ideología; el término "género" surge en la cultura anglosajona para designar, sí, el contenido cultural que se adiciona al sexo, en cuanto determinante de esa diferente posición de hombres y de mujeres en la sociedad; es un anglicismo que, como tantos otros, córner o fútbol, se generaliza. Aparece oficialmente en la cumbre de Pekín de 1995 simplemente como un instrumento analítico, pero, en ningún caso, tiene contenido ideológico; conviene precisarlo para recuperar el objetivo clave: la confianza perdida.

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