la tribuna económica

Rogelio / Velasco /

A quién le importa la prima de riesgo

ACUSANDO al gobierno de Monti de haber empeorado todas las cifras económicas y de haber seguido una política germanocéntrica, Berlusconi ha irrumpido nuevamente en la política italiana y en la europea.

¿A quién le importa la prima de riesgo?, respondiendo a la pregunta que se hacía en un programa de TV esta semana: nos importa a todos; a los italianos, desde luego, en primer lugar, pero también a España, cuya prima de riesgo, como la italiana, saltó nuevamente poco después de la reaparición del ex primer ministro. En un sentido fundamental, viajamos todos juntos y lo que hace uno nos afecta a todos, especialmente si son los de mayor tamaño .

Es cierto que los indicadores han empeorado durante el gobierno de Monti, pero no en mayor medida que los restantes países del euro. En realidad, los problemas económicos italianos vienen de muy atrás y el magnate de los medios de comunicación es el principal responsable del abismal comportamiento de la economía italiana durante las dos últimas décadas.

Imagínense que España tuviera hoy el mismo PIB que hace 20 años, en la época de la Expo 92 y las olimpiadas. Ese es, increíblemente, el dato de la economía italiana: no ha crecido nada durante 20 años. Durante 2 años en la década de los noventa y durante más de 11 durante la pasada, Silvio Berlusconi fue primer ministro del país.

La economía italiana, es un cadáver que flota a la deriva y a la que no se le ve posibilidad alguna de volver a una senda de crecimiento sostenido que genere empleo y permita detener el deterioro -en algunos casos casi tercermundistas- de los servicios públicos. De hecho, hay datos elocuentes que dan cuenta de esta situación. A pesar de contar con una deuda pública equivalente al 120% del PIB -un PIB, además, estancado 20 años- el presupuesto italiano cuenta con superávit primario. Quiere esto decir que, antes del servicio de la deuda, el presupuesto italiano cuenta con superávit. Esta situación, soportada durante muchos años, sólo es posible mantenerla a través de la contención o reducción permanente de todos los servicios públicos y de la privatización de todas las infraestructuras posibles, quedando el resto en una situación de permanente deterioro. Ante este estado de cosas, los italianos dicen que cuando algo funciona en su país, es un milagro.

Toda esta situación afecta al conjunto de la UE. Hemos dejado de ser islas presupuestarias, monetarias y de muchos otros tipos. Las externalidades, positivas o negativas, se difunden rápidamente de un país a otro, especialmente a través de los mercados de capitales, que reaccionan instantáneamente a las noticias, especialmente cuando estas no son buenas. El repunte -aunque después relajado- de la prima de riesgo que tan poco le importa al ex primer ministro, le va a costar caro a los ciudadanos italianos y españoles, muy grave en la situación de postración en la que nos encontramos. A quien si les va a importar, es a los votantes y contribuyentes alemanes cuando vayan a las urnas en los próximos meses.

Italia es un gran país en algunos sentidos. Pero los votantes deberían reflexionar cómo han podido votarle tres veces, para convertirle en primer ministro de su país.

Etiquetas

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios