Visto y Oído

Antonio / Sempere

El intruso

UN intruso interrumpiendo un Telediario en directo puede causar alarma social. Un espontáneo que haya osado atravesar todos los controles e irrumpir en los platós no puede irse a su casa tan tranquilo. Y así ha sucedido. En el caso del elemento que a punto estuvo de encaramarse en la mesa de Ana Blanco y Marcos López, se le tomaron los datos y se le dejó marchar. Hasta la siguiente.

Asistí al suceso en directo. Me sorprendí, a la hora señalada, con la presencia de ese ser extraño. Y de verdad que en esos casos el fuera de campo es una de las peores experiencias que se pueden sufrir como espectador. Mientras se emitía la crónica de la corresponsal en Galicia, lo de menos es lo que contaba esta mujer. Y lo de más, qué demonios sería estaría pasando en el plató blanco.

A cualquier cosa se le puede atribuir ser motivo de alarma social. A las causas más pintorescas. Sin embargo, irrumpir en el noticiario más icónico de la televisión nacional parece que no está tipificado como tal. Pero daba miedo. Verlo ahora en la red y en diferido no tiene nada que ver con asistir al espectáculo en vivo y en directo.

Merodeando en las redes sociales nos encontramos con las reacciones ante el suceso. Y como siempre, los hay que se aprovechan de él para ir a lo suyo: dicen que TVE está tan mal que ni siquiera tiene para seguridad. Padre, perdónales porque no saben lo que dicen.

Para mí lo grave de todo esto es la profunda alarma social que pueda causar otro acto así, cuando quien salte al ruedo no sea precisamente un tarado. Lo de Jimmy Jump en Eurovisión pudo ser divertido. Carne de zapping. Esto es diferente. Muy diferente.

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