Desde mi córner

Luis Carlos Peris

Una jornada muy a recordar, la vigésima quinta

JORNADA para recordar así que sea la hora de la verdad. La jornada vigésima quinta ha podido adjudicar por adelantado el título liguero en favor de ese Fútbol Club Barcelona que va batiendo marcas de forma desenfrenada e irrefrenable. La apurada victoria azulgrana del sábado ante un equipo tan bien trabajado como Las Palmas dio para alimentar esperanzas por Cibeles, pero con el domingo llegaron el llanto y el crujir de dientes al Foro.

Sólo una hecatombe podrá impedir que el Barça renueve un título que parece pertenecerle casi en exclusiva en este Siglo XXI. Las marcas van cayendo sin solución de continuidad, Luis Enrique ha logrado que la sombra de Guardiola se difumine y el tridente diabólico que forma su delantera pide a gritos que Serrat componga algo a la manera de aquello de Basora, Kubala, César, Moreno y Manchón en la memorable canción Temps era Temps del Noi de Poble Sec.

En lo que toca al fútbol según Sevilla nos queda la sensación de dos empates que supieron a poco. El sábado en Heliópolis y después de tirar una hora a la basura, el Betis reaccionó a una tarugada que puso al Sporting por delante. Y ahí se quedó, pues, una vez más, ese catalán que atiende por Alfonso Álvarez Izquierdo se interpuso en el camino del Betis para que todo quedase en tablas. Afortunadamente, ya el domingo daba la impresión de que el empate no fue malo.

Un domingo en el que prácticamente se certificaron los abandonos de Madrid y Atleti en la carrera por la Liga a la vez que se afianzaba el Villarreal en la deseada cuarta plaza. Y todo porque el Sevilla dilapidó una ventaja a través de unas desaplicaciones en defensa poco en consonancia con la solvencia del equipo. Lo que parecía un triunfo seguro se quedó en empate y peor que pudo ser. O sea que no cabe la menor duda de que esta jornada ha dicho mucho en la Liga.

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