Hoja de ruta

Ignacio Martínez

La llave del éxito

UN joven colega me explica una teoría según la cual en el inicio de la Transición pesaron mucho los expertos en leyes, después se pusieron de moda los economistas y ahora los periodistas están rifados. Alcaldes, presidentes de Diputación, consejeros o ministros buscan periodistas para la comunicación. Eso, al principio, porque después ejercen de jefes de gabinete móviles, porque viajan con su jefe y acaban de ayudante universal.

En el primer Parlamento andaluz hubo brillantes licenciados en Derecho. Por ejemplo, los abogados del Estado Hernández Mancha, Arias Cañete o José Ramón del Río, de AP; los notarios Antonio Ojeda (PSOE) y Luis Marín Sicilia (UCD), presidente y vicepresidente en aquella legislatura; o el catedrático de Derecho Civil Ángel López López (PSOE). Ahora no quedan abogados del Estado, notarios o catedráticos en el Parlamento, dicho sea sin ánimo de ofender.

Por entonces debutó un grupo de economistas en torno a Braulio Medel, director general de Planificación en el primer Gobierno Escuredo en 1982. Estos jóvenes que llegaron con el actual presidente de Unicaja han ido creciendo, en el más completo sentido de la palabra: Juan Antonio Cortecero es el número dos del vicepresidente Zarrías, Antonio Ávila es el número tres del vicepresidente Griñán, e Isabel de Haro es secretaria general en la Consejería de Innovación.

El auge administrativo de los periodistas es más reciente. Y también se han dedicado a la política: Juan Ojeda, que fue director del Córdoba, llegó a secretario general del PP andaluz, y uno de los valores emergentes del PSOE es el ya diputado Miguel Ángel Vázquez. No es una originalidad local. En Dinamarca en 1992, en el Gobierno que perdió el referéndum de Maastricht, estaba como ministro de Exteriores el carismático periodista Uffe Ellemann-Jensen. Y en Londres, acaba de ser elegido alcalde mi colega Boris Johnson, corresponsal del Daily Telegraph en Bruselas en los 90, a quien recuerdo tan ocurrente como amante de la juerga.

Los periodistas triunfan en otros cometidos. Acaba de dimitir como director del Teatro Cervantes y del Festival de Cine de Málaga Salomón Castiel, que ha hecho en ambos cometidos una labor destacadísima. Aunque en Málaga lo de profeta en su tierra resulte aún más difícil que en la media española. Castiel es uno de los fundadores de Canal Sur, lo que me trae a la memoria al alcalde de Huelva, Pedro Rodríguez, que fue corresponsal de TVE en los primeros 80. Aunque la de alcalde es una especialidad muy de médicos: Pedro Aparicio (Málaga), Esperanza Oña (Fuengirola), José Moratalla (Granada), Alfredo Sánchez Monteseirín (Sevilla). Al final va a resultar que ni los reglamentos, ni las cuentas, ni la información, que a los ciudadanos quienes les seducen de verdad son los expertos en salud.

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