APENAS tomar posesión como alcalde de Sevilla, Alfredo Sánchez Monteseirín anunció la renuncia a la construcción del edificio que para concentrar los servicios municipales había encargado en el Prado Soledad Becerril al arquitecto-estrella Rafael Moneo y adjudicado a Dragados. La decisión, por la que la constructora exige ante los tribunales una indemnización de 5 millones de euros, la justificó el alcalde con el argumento de que el dinero se destinaría a descentralizar las sedes municipales por los barrios para darles vida y evitar continuos traslados de ciudadanos desde la periferia. Además anunció el desarrollo de la Administración electrónica por Internet. Luego, con el caso de las facturas falsas, se vio que no había ni personal cualificado en los distritos, por donde campaban a sus anchas los afines al partido. De la e-Administración no se tienen noticias. Posteriormente anuló la subasta de las cocheras de Tussam en el Porvenir cuando ya habían sido adjudicadas a una empresa privada por más de 40 millones de euros con el argumento de que un Ayuntamiento socialista debía primar las VPO sobre las de renta libre. Obligó a Urbanismo a comprar el suelo para inyectar liquidez a una Tussam en caída libre en cuanto a pérdidas por la desastrosa gestión socialista. Cuando el PSOE hubo de inventarse el tranvía al ver que no llegaba a tiempo con el Metro para las elecciones, la Junta lo calificó de extensión del metropolitano para así hacerse cargo del proyecto pero bajo la gestión de la Sociedad del Metro. Monteseirín prefirió asumir dos tercios del coste de la obra (que se ha disparado) y cargarle la factura restante a todos los sevillanos para que Tussam, siempre Tussam, fuera la gestora del tranvía. En una huida hacia delante para evitar que la quiebra de la empresa municipal de transportes deje al descubierto cómo se han disparado sus pérdidas desde los tiempos de Soledad Becerril por tanto despilfarro (barra libre a los sindicatos), el alcalde aprueba ahora que se haga en el Prado todo aquello de lo que renegó en su día: viviendas de renta libre mediante subasta al mejor postor en vez de VPO del "urbanismo con rostro humano" y hasta el edificio de Moneo símbolo de la era del PP. Monteseirín (la mezquita, la calle San Fernando...) arría una tras otra sus banderas.

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