PASA LA VIDA

Juan Luis Pavón

Era el matrimonio que abusó en Sevilla de su hija de 5 años

EL caso Mari Luz se aclara, por desgracia con la niña enterrada. Y España se pregunta por qué, en la era de las calles con cámaras de seguridad, no se le ha hecho durante años un seguimiento a una persona como Santiago del Valle García, contumaz pederasta y condenado por ello. Un perturbado que allí donde iba (Sevilla, Gijón, Huelva...) tenía que ser apartado de las niñas. ¿Por qué no se le sometió a un tratamiento que necesitaba? ¿Por qué a los enfermos mentales se les deja campar a sus anchas, lo que es nefasto para ellos mismos y para quien sufra las irreparables consecuencias de sus actos?

Reparen en lo que sufrió injustamente un profesor de Educación Física en el colegio Almutamid, de Sevilla, cuando fue convertido en 1999 en un falso culpable por el matrimonio detenido ayer en Cuenca. Santiago del Valle había abusado sexualmente de su propia hija (tenía 5 años, la misma edad que Mari Luz). Y tuvo la sangre fría de ir al juzgado de guardia para denunciar a un profesor y acusarle de ser el pederasta. La madre de esa criatura vejada, en lugar de poner pie en pared a tamaña bajeza, encubrió a su marido y le apoyó para ir a Canal Sur TV con el fin de enfangar al profesor y pedirle a la Consejería de Educación 10 millones de pesetas como indemnización. La esquizofrenia paranoide nubla la vista para respetar al prójimo, pero aguza el ingenio para coartadas y patrañas.

Bienaventurada la familia que acoge desde 2002, con tutela de la Junta, a los dos hijos de este matrimonio infernal. Ojalá el revuelto de la detención y de la confesión no quiebre el anonimato y la serenidad en la nueva vida de estos dos menores. Han tenido suerte de vivir en una época en la que es posible tener padres de segunda hornada, cuando tantas son las evidencias de que en brazos de sus progenitores nunca hubieran salido de la depravación.

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