Hoja de ruta

Ignacio Martínez

Las matriuskas de la crisis

HAY una imagen plástica para definir la crisis que nos embarga: la matriuska rusa. Ya saben, esa muñeca de madera pintada, hueca en su interior, que alberga otra y otra, hasta cinco. Pues la crisis internacional alberga en su interior a la española, que a su vez comprende a la andaluza. Y así sucesivamente. Uno de los muñecos podría ser la crisis de los medios de comunicación. No la económica ni la tecnológica, sino la ética. Un diario nacional se ha superado a sí mismo participando, por activa o por pasiva, en el robo de un Goya; el que le dieron a la película Bucarest, de Albert Solé. En elmundo.es se mantuvo toda la tarde y la noche del lunes una noticia destacada: "Se busca este Goya", cuando a esas horas ya lo tenía el periódico en su caja fuerte, porque se lo había entregado quien se lo llevó. Es una buena imitación del secuestro de un fugitivo de la policía en la película Primera plana.

Esta historia ha coincidido con otra similar: el falso vídeo que el Gran Wyoming y su equipo han fabricado en su programa de La Sexta, para mandárselo a su rival Intereconomía como un robado con teléfono móvil. El vídeo simulaba una bronca humillante del director del programa a una supuesta becaria. La idea era que los de Intereconomía se creyeran al denunciante anónimo, colgaran la grabación en YouTube y criticaran a Wyoming. Lo hicieron todo, de carril. Un perfecto despropósito que ha procurado al programa un récord de audiencia. El presidente de la Asociación de la Prensa de Madrid, Fernando González Urbaneja, ha criticado con dureza la broma, por lo que supone de trampa y engaño, y la bronca entre los dos medios por el desprestigio que supone para la profesión periodística. Ahí tienen a la cuarta matriuska de la crisis, antes cuarto poder.

Hace 20 años en Moscú vendían unas matriuskas singulares: no eran campesinas sino los jefes del partido comunista. Gorbachov era el primer muñeco, que traía dentro a Breznev, Kruchev, Stalin y Lenin. Aquí en España podríamos hacer una con los cinco presidentes del Gobierno: ZP, Aznar, González, Calvo Sotelo y Suárez. Tendría un efecto terapéutico, para allanar duelos sectarios. Unos dentro de otros, todos con la misma responsabilidad, las mismas debilidades. Zapatero, a quien el semblante se le está oscureciendo, se desayunó ayer con 200.000 parados más que hace un mes. La crisis que nunca llegaría arroja ya 3.327.801 parados en España. De los que 744.956 son andaluces. O sea, que el 22,38% de los españoles sin empleo están aquí. El portavoz de la Junta tuvo que bailar ayer con semejante pareja y dijo que el dato positivo era que el paro crecía en Andalucía menos que en España. Elemental: donde hay más desempleo es más difícil que aumente. Groucho Marx diría que es la parte buena de la parte mala. O una matriuska buena dentro de la mala.

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