La tribuna económica

Gumersindo / Ruiz

Un mensaje de confianza

HACE unos días tuvimos ocasión de escuchar a José Manuel González-Páramo, miembro del Consejo de Gobierno y del Comité Ejecutivo del BCE, en un encuentro con empresarios promovido por la Cámara de Comercio de Málaga. El conferenciante quiso transmitir una idea de tranquilidad y confianza, justificando la bajada de tipos en un 0,75, dejándolos en 2,5, no como una medida desesperada del Banco ante el deterioro de la situación económica, sino apoyada en los nuevos datos que muestran una caída de los precios de las materias primas y el petróleo y el alejamiento de los peligros inflacionistas, de manera que aunque la economía europea esté en recesión, es una visión de conjunto de crecimiento e inflación lo que lleva al Banco a adoptar esta medida.

Sin embargo, no ve riesgos de deflación, o caída continuada y general del nivel de precios, que preocupa tanto o más que la inflación, pues es una de las características de la depresión económica, y se espera que en el área del euro los precios suban en 2009 entre el 1,1 y el 1,7%, y en 2010, entre 1,5 y 2,1%.

Defendió el papel del BCE en la crisis por el compromiso del Banco en aportar liquidez, dando crédito a 1.700 entidades financieras por importe de 1,2 millones de millones de euros, y con garantías de casi 25.000 títulos, lo que obliga a realizar un trabajo de envergadura para gestionar ese riesgo. La falta de disponibilidad de crédito en España lo ve como un tema serio, ya que aunque en el futuro se crecerá con menos endeudamiento y más ahorro y recursos propios, hay que salvar la situación actual.

La economía ha cambiado de tal manera, que resulta difícil saber qué rumbo van a tomar los acontecimientos; para 2009 no esperan crecimiento en el área del euro, con una caída de la producción del 1%, y en 2010, una recuperación entre el 0,5 y el 1,5. Pero si bien es cierto que las economías deberían responder a las fuertes medidas adoptadas por los gobiernos y bancos centrales, la incertidumbre y los bruscos cambios impiden efectuar predicciones razonables. Las circunstancias de la economía española son especialmente graves, ya que se crea empleo y se destruye de forma intensa, pero dar estabilidad y una orientación más equilibrada a nuestra economía escapa de la acción de la política monetaria.

Dos cuestiones adicionales que se pusieron de manifiesto en el coloquio fueron las diferencias entre el interbancario y el tipo de referencia del BCE, y el papel de las Administraciones Públicas en relación con la liquidez. Respecto a la primera, el Banco no ve razones por las que se mantenga la diferencia, ya que las entidades disponen de liquidez, y no deberían considerar el riesgo de prestarse entre ellas, que se refleja en un mayor interbancario. En relación a la segunda, consideró que las Administraciones deben ser parte de la solución ayudando a que la situación se normalice, mejorando su eficiencia y, sobre todo, dando liquidez a empresas contratistas y facilitando los pagos. En suma, trajo un mensaje de confianza, pero ésta, para que no sea un mero deseo, debe responder a hechos que motiven a los ciudadanos.

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