Hoja de ruta

Ignacio Martínez

Los mismos de siempre

NINGÚN país europeo está exento de que le ocurra una revuelta social como la de Grecia. Tampoco Andalucía. Hace 20 años mal contados un Papandreu (Andreas) era primer ministro de Grecia y estaba a punto de repetir en la presidencia de la república un Karamanlis (Constantino), que había sido el anterior jefe de gobierno, cuando cayó la dictadura de los coroneles en 1974. El país era pobre, pero su entrada en la Comunidad Europea en 1981 le ayudó a un rápido desarrollo. En los últimos años, dentro del euro, ha crecido por encima del 4% anual.

Y sin embargo, la mejoría del bienestar de los ciudadanos no ha sido suficiente para evitar una protesta social de la amplitud, la intensidad y violencia de la acaecida en el país heleno, desde que el sábado por la noche un policía mató de un tiro en el corazón a un joven de 16 años desarmado. La crisis institucional y política ha pasado por encima de la económica y financiera que padecen todos los países del mundo desarrollado. La huelga general celebrada el miércoles estaba convocada antes de que un policía de las fuerzas especiales matara a Alexandros Grigoropoulos. El gendarme, dicho sea de paso, tenía una reputación: era conocido por sus colegas como Rambo.

Los sindicatos no quieren que el Gobierno aumente la contribución para las pensiones y amplíe la edad de jubilación. Pretenden que se haga otra política económica. El malestar griego se extiende por todas las capas sociales, por todos los tramos de edad, pero es entre los jóvenes donde ha encontrado más eco. En Grecia no hay mileuristas, sino una generación 700, que no pasa de los setecientos euros de salario. Y su paro juvenil es el más alto de toda la UE, con un 23% de la población activa. Eso sí, es cinco puntos más bajo que en Andalucía; según la Encuesta de Población Activa de agosto, un 28,6% de los andaluces menores de 25 años no encuentra empleo. Aquí el paro entre la población inmigrante ha provocado graves enfrentamientos y un muerto en un pueblo de Almería y miles de trabajadores sin contrato vagan por las provincias de Córdoba y Jaén en busca de un jornal. El desempleo se ha disparado entre los inmigrantes. Es un foco potencial de conflictos, que toda la sociedad, y sobre todo los políticos tienen que saber gestionar.

La Grecia actual está gobernada por otro Karamanlis (Costas), sobrino del anterior, que tiene una exigua mayoría conservadora en el Parlamento. Y el principal partido de la oposición, el socialista, está liderado por otro Papandreu (Yorgos), hijo del anterior. Veinte años después, los griegos siguen con un Papandreu y un Karamanlis. Aquí en Andalucía nos pasa algo parecido. Llevamos 20 años mal contados con un Chaves y un Arenas; con la diferencia de que aquí son los mismos Chaves y Arenas de aquel entonces. Los mismos de siempre.

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