Ignacio Martínez

La morosidad regional es un 17% mayor que la española

ANDALUCÍA encabeza la clasificación de morosos en España. Este diario publicaba ayer que la Asociación española para la prevención de impagados y morosos ha clasificado a los ayuntamientos andaluces, canarios y murcianos como los más lentos de España en pagar a sus proveedores. Esa asociación sostiene que es una cuestión de mentalidad, porque Andalucía ha sido tradicionalmente mala pagadora. Es lo que se llamaría, en lenguaje llano, mala imagen. Lo cierto es que mientras los municipios españoles tardan de media nueve meses en atender las facturas de sus proveedores, los andaluces lo hacen con un retraso de 16 meses. Es una diferencia espectacular, es un 78% mayor aquí que en el conjunto nacional. Dos de cada diez empresas pueden cerrar por el impago de las administraciones. Es una advertencia seria.

El almuerzo del jueves entre el presidente Chaves y sus banqueros fue una reunión seria según varios de los presentes. Pero no se habló de morosidad. Y es un asunto muy delicado. Mientras en España la media de morosidad de todas las entidades financieras es de alrededor de un 3%, en Andalucía el conjunto de bancos, cajas y cooperativas de crédito soportan el 3,5%. Ese medio punto significa un 17%. Muy mal dato. Sobre todo, por las perspectivas. Botín, presidente del primer banco español, el Santander, informó el jueves que la morosidad de su banco ha crecido hasta el 2,04%, pero que teme que este año se dispare hasta el 4,5%. Hagan cálculos sobre lo que puede pasar a los demás.

Entretanto, las autoridades intentan que las empresas con viabilidad pero con problemas de tesorería salgan adelante. Y lo hacen con iniciativas propias, como un plan de salvamento y reestructuración que la Consejería de Innovación, Ciencia y Empresa lanzó en noviembre, con un presupuesto de 87 millones de euros hasta final de 2009. Ya se han aprobado avales para más de cuarenta compañías. Este es el campo de juego en el que se movieron el jueves Chaves y el vicepresidente Griñán con los máximos responsables de las cinco cajas de ahorro andaluzas. Ya se sabe que las empresas y particulares muy solventes no tienen problema para conseguir préstamos. Y también que los insolventes no van a lograr que ningún banco o caja les preste, por mucha presión que hagan las autoridades o la opinión pública. Pero la mayor parte de los demandantes de crédito que no son atendidos están en una zona intermedia en la que no es tan fácil la decisión.

Braulio Medel, presidente de la Federación de cajas regionales, sacó su estilo de profesor de Economía al término del encuentro y explicó que se ha producido una reducción importante de la liquidez canalizada a través de los mercados financieros internacionales, y también una notable pérdida de solvencia a escala mundial. Pero que el crédito concedido ha aumentado más que el producto interior bruto. Insistió en que se piden muchos menos créditos, en especial hipotecarios, porque se han iniciado en 2008 un 46% de viviendas menos que el año anterior y las transacciones se han reducido en un 28%. Y reconoció que se ha reducido la oferta de créditos. Una de las razones por las que hay menos liquidez es que de cada tres euros que se prestan en la actualidad, uno no es dinero que se invierta ahora, sino que tapa agujeros anteriores. Esto supone que hay menos combustible en la economía, lo que se está secando la liquidez. En estas circunstancias, las entidades financieras actúan con gran cautela.

En este momento se rechaza en Andalucía un 10% de los créditos solicitados. Botín cifra en un 5% los préstamos rehusados por su banco. Medel sostuvo el jueves que en las últimas semanas hay más disponibilidad y más confianza entre las entidades financieras. Un rayo de esperanza que debe bajar la ansiedad latente en medios empresariales.

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