La ciudad y los días

carlos / colón

Nueve muertos a las nueve

SÁBADO. Ocho de la mañana. Informativo radiofónico. "Al menos siete personas han muerto hoy en un choque entre dos vehículos producido a las seis de la mañana en la N-II, cerca de Figueras... Fuentes del Servicio Coordinado de Emergencias del 112 informan también que dos jóvenes de 24 años han fallecido en una colisión ocurrida esta madrugada en la Nacional 322, en el término municipal de Rus, Jaén". Bien empieza el día, me dije: nueve muertos a las nueve. Después se supo que el causante del accidente con siete víctimas era un joven con el carnet de conducir retirado y un largo historial de infracciones. En su coche se encontraron dos botellas de vodka. Hay quien se escandaliza, con razón, de que cualquiera pueda comprarse un arma en Estados Unidos. Pues el coche es un arma peligrosa en manos de un torpe y letal en las de un canalla.

Ese mismo sábado, a media tarde: "Una persona fallecida y otras seis heridas ha sido el saldo del accidente de tráfico ocurrido hoy en el término municipal de El Puerto de Santa María, tras la colisión entre un turismo y un autobús ocurrida en el kilómetro 6 de la carretera A-2078". Tres días antes un escalofrío había recorrido el cuerpo de quienes leyeron que un bebé resultó muerto en un accidente de tráfico que se produjo en la misma carretera de Toledo en la que había nacido 15 días antes, pues fue dado a luz por su madre en un coche mientras era trasladada al hospital. A veces la vida es una broma siniestra, de mal gusto.

En el primer trimestre de 2016 han muerto 275 personas en accidentes, 28 más (un 11%) que en el mismo período de 2015 y 55 más (un 25%) que en 2014. En enero murieron 90 personas; en febrero, 84; y en marzo, 101. Desde 1990 no subía el número de víctimas ininterrumpidamente en estos tres meses. Sólo la pasada Semana Santa 41 personas perdieron la vida en la carretera.

Odio los coches, su uso abusivo o irresponsable y asesino, la locura de la velocidad, que las ciudades se hayan doblegado a ellos, la contaminación que originan y las muertes que causan. Cuando lo digo me miran con pena o extrañeza. ¡Está fuera de la realidad! Puede ser. Pero alguien mucho más inteligente, y además experto en arquitectura y urbanismo, Kenneth Frampton, ha escrito: "El automóvil es el invento más apocalíptico de todos los tiempos. Más aún que la bomba atómica, porque está por todo el mundo y no tiene vuelta atrás". De acuerdo.

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