La ventana

Luis Carlos Peris

La noche como campo abonado a la impunidad

DESTROZARON días ha la taza de la fuente que adorna la plaza de Santa Isabel, no queda nada de aquella de cristal que nos regalaron cuando la Expo, a Curro le han hecho de todo, desde romperle el estoque hasta embadurnarlo de pintura, la de veces que le han roto la partitura a Mozart y ahora nos desayunamos con que al general San Martín lo han dejado manco. Así es como se divierte una considerable parte de los que combinan el ocio con la ingesta masiva de sustancias ciertamente nocivas y la verdad es que susodicha lacra hay que erradicarla por vía de urgencia. No es que haya que ponerle un policía a cada ciudadano, pero, caramba, algo más de vigilancia, o alguna vigilancia, sí que debiera articularse para que la noche no confunda a tantos. Si, además, se hace público que no hay guardias de noche por razones económicas, pues apaga y vámonos que nos vamos con la monserga a otro lado.

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