La ciudad y los días

Carlos Colón

En nombre de los muertos

LOS terroristas lo son con independencia de la causa que defiendan y las circunstancias en que lo hagan. No hay terroristas buenos y terroristas malos. No hay justificación para sus actos. Ibarretxe -que tiene planteado el referéndum del próximo 25 de octubre como un desafío al Estado democrático- dijo ayer que ETA hace tiempo que ha perdido definitivamente el norte. ¿Cuándo lo ha tenido y cuál era ese norte? Asesinar para lograr mediante el terror la independencia del País Vasco ha sido y es su única meta. Tan perversa era ETA cuando asesinaba bajo el franquismo como cuando lo hace en democracia. La lucha contra una dictadura no justifica el asesinato terrorista, sólo enfrenta dos formas de terrorismo. Lo que hace iguales a los terroristas y a los dictadores es que ambos comparten el mismo desprecio hacia la vida humana y ambos -los primeros a través de lo que llaman acción directa y los segundos del Estado totalitario- creen tener razones para imponer sus ideas a través de la violencia, sojuzgar la libertad, amenazar, secuestrar, torturar y asesinar.

La prueba irrefutable del carácter perverso de ETA, y de todo terrorismo, no sólo descansa en el valor absoluto que toda vida humana tiene, sino en que tras la llegada de la democracia siguió y sigue matando como lo hicieron bajo la dictadura. Como mató antes y después del mal llamado Proceso de Paz. Y como matará mientras cuente con la financiación, el apoyo político y el aliento social con el que cuenta en el País Vasco (apoyo y aliento existentes, visibles y legalizados: escribo a las seis y media de la tarde, cinco horas después del asesinato, y todavía no se ha producido la condena del asesinato de Isaías Carrasco por parte de la alcaldesa de Mondragón, militante de ANV, que ha convocado un Pleno a puerta cerrada sin presencia de medios).

Hoy es el día de reflexión que antecede a otra convocatoria electoral salpicada de sangre. Hace cuatro años los líderes de los dos partidos mayoritarios no estuvieron a la altura humana y política que la tragedia del 11-M exigía. Esperemos que esta vez lo estén y se comprometan a no negociar con los terroristas, ilegalizar su entorno político, apoyar al Gobierno -gane quien gane mañana- en la lucha contra el terrorismo y no utilizar el terrorismo como arma para erosionar al oponente. El PSOE ha vuelto a pagar a precio de sangre su democrática lucha contra el terrorismo y el PP lleva también pagada la suya. ¿Tan difícil es que entiendan, siquiera en nombre de los muertos que les unen, que es urgente y necesario que se pongan de acuerdo sobre esta terrible cuestión?

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