En cada lágrima

PAblo / Colón /

Todos los nombres

EN este tiempo santo en que eres habitado por los que amaron lo que tú nunca has dejado de amar. Todos los nombres vuelven. Todo regresa para quedarse. Voluntad de mirada infinita en tus días. En el corto espacio que va de la rosa a la mano caída en el Traslado al Sepulcro del Señor. No olvidarías nunca lo que significaba, cuando te lo explicaron, en aquel Lunes Santo fundido ya en tu memoria. Al regreso, cansado, a casa. Los ventanales altos de las iglesias del Martes Santo, encendidos adentro. La calle mojada para ser visitada de nuevo por nuevas cofradías. Ahora todo es víspera de todo, al mismo tiempo. Comprenderías la geografía de los sentimientos y todos sus nombres. La memoria te habita en todas sus etapas. Vuelves a caminar por ellas. La distancia entre la rosa y la mano caída del Señor, en el breve espacio en que todo está para volver a ser amado.

Comprendí el contenido de fe y la resurrección que anunciamos, que me aportaron mis jóvenes hermanos de la Exaltación. Sentimos -como el poeta- que temprano madrugó la madrugada cuando aquel golpe seco, nos dejó un poco más desamparados en este camino de la vida. Asumieron mantener la memoria y el patrimonio de la sonrisa de Sonia. Asumieron el compromiso de fe, de transitar del dolor a la ofrenda para otros, para otras vidas. Del vacío del sepulcro a la mañana de Pascua con la que amanecieran Rafael y Rosa. Llenaron de contenido cada lágrima para convertirla en esperanza de vida. Pasamos de la mano de su iniciativa, de la Semana Santa a la Resurrección prometida a nuestra hermana. Todo tenía que tener un sentido distinto. Acogieron la memoria de Sonia para apoyar en la lucha contra la leucemia de la Fundación Josep Carreras. Y el lenguaje que nos devolvieron sus amigos jóvenes, no fue la palabra, sino la música. En cada lágrima, esperamos. En cada lágrima, creemos.

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