La campana

José / Joaquín / León

El nuevo Consejo

MANOLO Román sigue recibiendo homenajes por aquí y por allí, después de una gestión como presidente del Consejo General de Hermandades y Cofradías que se caracterizó por el sentido común y la eficacia. Así es el mundo de las cofradías. En junio no eligieron a su sucesor natural, que era el anterior secretario, Joaquín de la Peña, al frente de una candidatura en la que figuraban otros cargos que fueron de la máxima confianza de Román, pero ahora al ex presidente le llueven los premios, los abrazos y los reconocimientos. Todo ello después de unas elecciones que le han dado un aire de renovación al Consejo, lo cual no se entiende si lo hacían tan bien, y rompiendo una tendencia natural de los últimos mandatos, que era el continuismo. Manuel Román había pertenecido a la Junta Superior del anterior Consejo, cuando lo presidía Antonio Ríos, que a su vez enlazó con otros cargos que ya estuvieron con Luis Rodríguez-Caso. Así se estableció una cierta línea de continuidad, que se había mantenido desde los años 90.

Por supuesto, el nuevo Consejo de Cofradías no está formado por advenedizos, sino por cofrades bien conocidos y expertos, empezando por el presidente, Adolfo Arenas, que venía de ser hermano mayor de La Hiniesta, y cuya veteranía es indiscutible. Pero la experiencia de los últimos años no la han acumulado tanto en el edificio de la calle San Gregorio como en sus propias cofradías. Sólo Francisco Vélez y Vicente García Caviedes, que han llegado a la Junta Superior como delegados de día, por otros vericuetos ajenos a las votaciones de los cargos generales, tuvieron responsabilidades en el Consejo durante esa trilogía presidencial que inició Luis Rodríguez-Caso, continuó con Antonio Ríos y concluyó con Manuel Román.

Esto no es bueno, ni malo, sino novedoso. El nuevo Consejo afrontará pronto el reto de su primera Semana Santa, en la que será examinado con lupa, como siempre, pero con la responsabilidad añadida de ciertas promesas y de haberse metido en algunos charcos desde antes de empezar la Cuaresma. Y con el inconveniente de que algunos intentarán sacar beneficios, aprovechando que se abre una nueva etapa con otros responsables en el poder.

En esas condiciones sería positivo para todos que la colaboración de las cofradías aumente, y que los beneficios que algunos intentan conseguir se pospongan, considerando que estamos en el primer año de mandato de este Consejo. Y no estaría de más que sus miembros le pongan velas a su Patrona, la Virgen de los Reyes, para que todo discurra con normalidad y no se pasen en el Maestranza y las televisiones.

Estas cosas son así. Primero les crean problemas por todas partes. Después, en la hora de la despedida, cuando se van, son unos fenómenos. Adolfo Arenas no será una excepción. Dentro de cuatro o de ocho años, cuando cumpla su ciclo como presidente y diga "ahí quedó", seguro que le lloverán los homenajes.

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