La ciudad y los días

Carlos Colón

Por si no la oyeron

POR si no la oyeron, por si hoy se informa de su intervención con la misma tacañería con que la trataron durante la campaña, porque poco espero de Mariano y ZP, y porque todavía me dura la indignación por la chulesca actitud de Josu Erkoreka, propia de quien sabe que hay que entenderse con ellos si -como literalmente dijo- se quiere evitar el caos, cedo mi espacio a la brillante intervención con que Rosa Díez se estrenó ayer como una esperanza democrática:

"Consideramos necesaria la Educación para la Ciudadanía, porque entendemos que los valores cívicos y democráticos requieren de una enseñanza específica. Pero no puede ser una asignatura a la medida de un partido…. España no puede permitirse diecisiete sistemas educativos divergentes, localistas y ajenos a la enseñanza de lo mucho que nos une a los españoles. Mejorar la educación es imprescindible para avanzar en la igualdad de los ciudadanos y para progresar… Hay que evitar que un Fiscal General nombrado por el Gobierno pueda desmontar la Ley de Partidos, permitiendo la vuelta a las instituciones de nuevas franquicias de ETA como ANV. No estaríamos hoy lamentando lo que ocurre en Mondragón y la nueva traición del PNV a los principios democráticos si su anterior Gobierno, señor Zapatero, no hubiera maniobrado y manipulado a la justicia durante su disparatado e inútil proceso de paz para permitir la vuelta a la impunidad del brazo político del terrorismo… Cuando usted habló ayer de terrorismo empezó por decir que en su idea de España 'caben todas las ideologías imaginables; caben todas las identidades' (aunque no el crimen). No comparto su opinión: en la España que yo quiero no caben todas las ideologías imaginables. Hay ideologías e ideas que son criminales, que conducen al crimen y por eso son incompatibles con la democracia… Usted afirmó ayer que 'es preciso gobernar mejor el poder judicial'. Pues no: que el Gobierno pretenda gobernar al poder judicial es totalmente contrario a la democracia… España no puede seguir soportando la constante y anárquica transferencia de competencias del Estado a las Comunidades Autónomas. Los españoles queremos una España en la que se vele por la igualdad, la cohesión social y, sobre todo, por el interés general… Ser un partido laico no significa ser antirreligioso o pro ateo… Abogamos por el máximo respeto público a las creencias religiosas, como esperamos que los creyentes respeten la autonomía de las leyes que se da a sí misma la sociedad española… Somos muy exigentes porque hacemos política pensando en las próximas generaciones y no en las siguientes elecciones".

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