Editorial

El pago de la deuda histórica

EL presidente de la Junta aseguró ayer en una entrevista en Canal Sur que Andalucía cobrará la deuda histórica pendiente "en dinero contante y sonante". Los líderes del PP e Izquierda Unida celebraron lo que parecía un cambio de criterio de José Antonio Griñán, aunque su oficina matizó más tarde que su posición seguía siendo la misma. Y su posición no es que la Junta está dispuesta a aceptar que parte de la liquidación de lo previsto en la disposición adicional segunda del Estatuto de Autonomía (un total de 800 millones de euros aún pendientes tras los adelantos percibidos) pudiera pagarse con la cesión de solares de titularidad estatal. Esta concesión habría vulnerado el espíritu político con el que se gestó el concepto de "deuda histórica", tanto en el primer Estatuto como en el actualmente vigente, que ordenaba expresamente la aportación de cantidades, a través de los Presupuestos Generales del Estado, destinadas a compensar el desnivel de Andalucía con respecto a la media nacional en materia de educación, vivienda y servicios sociales. Por lo tanto, el destino finalista de la deuda histórica está claramente definido y asentado, sin que pueda torcerse por motivos de oportunidad política o económica, ya que la norma estatutaria tiene rango de ley orgánica, de obligado cumplimiento para todos los poderes del Estado. El debate sobre si el montante de la deuda a cobrar por Andalucía por su discriminación histórica ha sido calculado con rigor o con generosidad tal vez deba considerarse superado en el estado de cosas actual, pero es indudable que el sentido de esa deuda de la disposición adicional estatutaria continúa en plena vigencia y que los objetivos que ha de cubrir son exactamente los mencionados (educación, vivienda, servicios sociales), y no otros. Ciertamente, la comunidad autónoma andaluza necesita inversiones en otros ámbitos y sectores, pero éstas habrán de materializarse en virtud de otras fuentes de financiación. El Estatuto, también para esto, ha de ser respetado en su letra y en su espíritu. Después de sus declaraciones, ahora se impone que el presidente de la Junta aclare su posición en un asunto tan importante para nuestra comunidad.

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