PASA LA VIDA

Juan Luis Pavón

El pan nuestro de cada Fibes

CAUTIVA y desarmada la milonga gubernamental del pleno empleo, y venida muy a menos la capacidad inversora del Ayuntamiento, como siempre que falta mucho para las elecciones, en Sevilla hay que apretar los dientes y secundar a los estupendos empresarios y boyantes empresas de base tecnológica o de servicios (por desgracia, son pocos) que tiran del carro en un contexto muy adverso. La ciudad ha de mentalizarse de que su remontada económica sólo se puede basar en sus propias fuerzas. En los Presupuestos del Estado para 2009, por decimonoveno año consecutivo se asigna a la provincia de Sevilla un nivel de inversión inferior a la media en España. Hoy acaba en Fibes la Feria Industrial del Pan, y a pan y agua mantiene el Gobierno la ampliación del Palacio de Congresos. Pero, como si estuviéramos en Jauja, miles de estudiantes universitarios montaron en la primera semana de clases un macrobotellón en el Charco de la Pava. Ilusos cum laude.

La crisis económica de Tussam es autóctona y un pozo sin fondo. Con la dificultad que hay para conseguir créditos, la empresa de autobuses (lastrada aún más por gestionar un tranvía de recorrido corto y peatonal) busca un préstamo de 5 millones de euros para pagarle a 1.300 empleados las tres últimas nóminas del 2008. Es lo que tiene cometer errores preelectorales. Lo pagamos caro. Pero, por muy tieso que esté el Ayuntamiento, a sempiternos morosos como los clubes de fútbol no se les ejecuta el pago de millones de euros. Así es imposible que la propia Hacienda local deje de ser morosa y abone lo que le debe a tantos sevillanos. Sí, este es el lío del montepío.

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